¡Echando de menos la edición radiofónica!

¡Echando de menos la edición radiofónica!
"Sólo unos pocos prefieren la libertad; la mayoría de los hombres no busca más que buenos amos" (Salustio)

sábado, 14 de diciembre de 2013

MAQUIAVELO, EL EX-REPUBLICANO. 500 AÑOS DE "EL PRÍNCIPE"


 
El pasado día 10, hoy hace cuatro días, una conocida carta de Nicolás Maquiavelo cumplió 500 años. El pensador florentino, en su retiro forzado de Sant'Andrea in Perccusina, marginado por el retorno de los Médicis al gobierno de Florencia, se dirigía a su amigo Francesco Vettori citándole de pasada el opúsculo que estaba escribiendo. La referencia constituye el primer testimonio del nacimiento de El Príncipe, por lo que el departamento de Historia de la Filosofía, Estética y filosofía de la cultura de la Universidad de Barcelona celebró -en conmemoración- una jornada internacional muy interesante en la que tuve ocasión de escuchar al gran experto italiano en Maquiavelo. En tanto el florentino dejo dicho que había querido escribir “sin palabras magníficas” y sin retórica, era especialmente oportuno que la conferencia que abrió la jornada llevara precisamente por título “Un Príncipe sin retórica”. El ponente, el profesor de literatura medieval italiana Francesco Bausi, de la Universidad de Calabria, verá traducido al español en breve su estudio, y la verdad es que -por lo que pude escuchar- promete.


Desde el primer minuto de su ponencia, el profesor Bausi denunció cómo el nacionalismo y la consideración del personaje como humanista han “sepultado” al verdadero Maquiavelo. Hemos considerado a Nicolás un “sumo filósofo”, decía, incluso le hemos tratado de “inventor de la ciencia política” hasta el punto de convertirle en el “anticipador del pensamiento laico y libre”: hemos hecho de “El Príncipe”, en definitiva, el acta de nacimiento de la modernidad antropológica, filosófica y política, atribuyéndole, dijo el profesor Bausi, “un peso y una responsabilidad excesivas”. Urge pues, continuaba, sumergir el texto en su tiempo, y en la biografía de su autor, un fino y realista observador de la política gracias al observatorio privilegiado que le facilitaron sus años de experiencia diplomática al servicio de la república florentina. Esa es la hoja de servicios que agitaba ante los Médici cuando escribía “El Príncipe”. Decía Franceso Bausi con sorna que si, siguiendo la tradición de los “Espejos de Príncipes” escritos en el pasado, Maquiavelo les hubiera recomendado ser justos y virtuosos, nadie -conocedor de su curriculum- le hubiera tomado en serio. Y es que su opúsculo constituye un análisis realista de la política de su tiempo hecho con un estilo directo y sin “palabras ampulosas y solemnes” ni circunloquios ni sofisticadas figuras literarias; en parte porque su experiencia le había proporcionado la capacidad de analizar fríamente las situaciones, informar a sus superiores con precisión y actuar con resolución.

Dicho de otro modo, no parece que “El Príncipe” sea un ensayo especulativo, ni la obra de “un cultísimo erudito, un brillante retórico o un docto filósofo académico”. Maquiavelo no es Picco della Mirandola! Ni contratarle acrecentaba el prestigio y la magnificencia de los Médicis, ni su compromiso con la república y el proyecto de milicias ciudadanas hacía de él un súbdito fiable, por lo que en 1512 fue uno de los dos únicos miembros de la cancillería que perdió su empleo. Con el mismo pragmatismo que le había caracterizado hasta entonces, mostró entonces sus credenciales ante los Médicis, lo que podría no constituir ninguna contradicción respecto a su trayectoria, puesto que quizá aspiraba a que ellos se convirtieran en el dique que contuviera “el poder excesivo y el miope conservadurismo de la vieja nobleza florentina” que celebraba el final de la República. Ese nuevo papel de intelectual orgánico, confirmado cuando las imprentas filomediceas publican su “Arte de la guerra” (1521), explica que, durante el efímero retorno republicano de 1527-1530, recién fallecido él, nadie le recuerde más que como un servidor de los Médicis. El profesor Bausi abundó en algunos ejemplos que demuestran cómo sus amigos le habían dado la espalda.

Pintado por Rafael. Al fondo, un recordatorio
de quien le protege...
También su opúsculo se volvió inservible muy pronto: había sido escrito para enseñar el verdadero arte del estado a Giuliano de Médici, ”un hombre apacible y culto, amante de las artes y de la poesía” pero sin experiencia política ni temperamento. En aquel momento parecía que su hermano Giovanni (León X) lo convertiría en un “Príncipe nuevo” al frente de un estado inventado para él. Sería lo que Maquiavelo llama en su libro un príncipe de los que “adquieren el estado con la fortuna y las armas de otros” y por tanto necesitan, para no perderlo, una acción política decidida y valiente. En ese sentido, César Borgia se convierte en el principal objeto de la atención de Maquiavelo: si aquel hombre, teniendo también un apadrinamiento papal, acabó como acabó, qué menos le podía pasar a otro, como Lorenzo, que no contara con su determinación, valor, habilidad o energía. Así que hace falta que el aspirante mediceo aprenda a “hacerse temer antes que amar; no tener miedo de ser juzgado cruel en lugar de clemente, transgredir los pactos cuando dejen de ser convenientes para el estado, o dedicarse con gran empeño a la disciplina militar”. Sin idealismos, Nicolás selecciona qué virtudes son necesarias para conducir bien el estado, y cuáles son inútiles, incluso nocivas, si se ejercen sin tener en cuenta las circunstancias concretas. No es que separe política y moral, decía el profesor Bausi, sino la “moral privada” del príncipe (que le concierte únicamente a él) y su moral “pública” (que afecta al estado). Con César Borgia no te irías de cañas, parece querer decir Maquiavelo, pero su gobierno -sin disculparle crueldades concretas- contribuyó al bien general: con unas pocas ejecuciones pacificó la Romaña. En cambio, la república florentina evitó intervenir en la lucha entre las facciones de la cercana Pistoya, dejando que se extendiera la devastación. Vista así, la crueldad del Valentino fue pues una virtud política y moral, y del mismo modo el gobernante avaro, que evita ser generoso, acabará siendo considerado liberal cuando no tenga que subir los impuestos para financiar tal prodigalidad. Estas paradojas que hacen del Valentino cruel un príncipe clemente, o del príncipe avaro un gobernante generoso, están reexaminando la ética tradicional y -como Erasmo en “El elogio de la locura”- atribuyen significados opuestos a verdades comúnmente reconocidas.

Lorenzo de Médicis, Duque de Urbino
El proyecto papal de otorgar un estado a su hermano Lorenzo de Médicis debió madurar en 1515, a juzgar por otra de las cartas enviada por nuestro Nicolás a Francesco Vettori informando de que tenía constancia de que Giuliano adquiriría un principado con Parma, Piacenza, y Módena: “Estos estados nuevos, adquiridos por un señor nuevo, se conservan con innumerables dificultades. Y si ya es difícil conservar los estados que están habituados a conformar un cuerpo unitario, (…) muchas más dificultades hay en mantener los que se han constituido recientemente con elementos diversos, como es el caso de éste de Giuliano”. En la misma misiva, Maquiavelo distinguía qué mecanismos facilitarían el mantenimiento de ese estado, de tal modo que el texto parece una especie de Príncipe 2.0. Sin embargo, Giuliano, enfermo, no llegó a poseer su principado; quien desde 1516 le hacía el relevo era Lorenzo de'Medici il Giovane, sobrino del pontífice y del mismo Giuliano, a quien nombraron capitán de las tropas florentinas y pontificias, y duque de Urbino. Ese mando único sobre todas las huestes mediceas permite a Maquiavelo presentarlo como redentor de Italia, escribir los capítulos que fueron leídos durante el Risorgimento como aspiración nacional y dedicarle el tratado al joven Lorenzo. Sin embargo, si Maquiavelo tenía buen rollo con el Medici poeta, difícilmente iba a tenerlo con el Medici militar, que no le prestó ninguna consideración.

La obra caducó pronto, porque las circunstancias que la habían convertido en un manual de autoayuda ad hoc habían prescrito al fallecer Lorenzo en 1519. Con fino olfato, el profesor Bausi advierte que al frente de la familia Medicis quedaban dos altos prelados (el Papa León y el Cardenal Giulio), que no podían convertirse en “príncipes” de Florencia y que “tenían mucho interés en mostrar moderación en el gobierno ciudadano a la espera de que los sucesores más jóvenes dela familia -Ippolito y Alessando-, hijos respectivamente de Giuliano y Lorenzo- consiguieran la mayoría de edad”. En ese contexto, la publicación de un libro como el Príncipe, dedicado a un Médici, hubiera sido impensable y contraproducente. El libro queda guardado en el cajón y Maquiavelo, consultado por el cardenal Giulio sobre la posible reforma constitucional de Florencia, recomienda excluir para la ciudad una solución principesca e impulsar un “gobierno mixto” de tipo republicano, “que asegure la representación de todas las clases sociales y que permita a los Médici una supremacía sólo indirecta y oculta”: aunque a mi juicio el ferviente republicano vuelve aquí a aparecer, como el Guadiana, lo cierto es que Francesco Bausi responde a la Escuela de Cambridge llamando “mito” a la consideración de Maquiavelo como tal. Parece, como decía Blanca Llorca en su réplica al profesor Bausi, que -pese a combatir los anacronismos- Skinner o Pocock pecaron de lo mismo cuando relacionaron El Príncipe con el pasado del autor y ni pensaron en que su cocción pudo continuar después de 1513. Francesco Bausi apuesta por una redacción dilatada en el tiempo, fragmentaria y nada compulsiva, y unos valores menos radicales. ¿Será la obra maquiaveliana, al final, continuadora de la cultura municipal oligárquica vulgar florentina del Quattrocento?

sábado, 30 de noviembre de 2013

DIMARTS VINENT, ELS HEROIS DE 1714


Dimarts, 2 de desembre de 2013
A la Biblioteca Pública Arús
(Pg. St Joan, 26 - Barcelona)
A les 19:15 h.


Una crònica de l’etapa final de la Guerra de Successió, des de juliol de 1713 fins al setembre de 1714, a càrrec de l’autor del recent llibre del mateix títol, una obra que recupera herois poc coneguts i altres patriotes que van fer possible de la resistència catalana. Francesc Serra, especialista en la Guerra de Successió, és autor de “La darrera victòria de l’exèrcit català: la batalla de Talamanca” (2009) i “Catalunya, 1714: un viatge als escenaris de la Guerra de Successió i al temps del Barroc” (2010).La seva propera publicació, ja en tràmit, serà “Cardona, 1714: el darrer baluard de les llibertats catalanes”.






lunes, 4 de noviembre de 2013

COM ESTEM EXPLICANT 1714?




L'historiador Joaquim Coll qualificava el disseny final del Centre Cultural del Born, en un article a El períodico el passat del 8 d'octubre, com un “temple” de “propaganda secessionista”. També dubtava del “verdader interès arqueològic” d'una “trama urbana que ja estava molt documentada en els arxius”, sota la que “es trobarien materials rellevants”. Aquesta afirmació, que oblida la innovadora visió sorgida de l'anàlisi de les despulles del Born elaborada per l'Albert Garcia Espuche, constitueix la fantasiosa prospecció d'un territori que difícilment -fora muralles, lluny de l'ocupació romana i alt-medieval, a pocs metres del mar- podria oferir sorpreses. Tampoc penso que el suposat “sarcòfag de luxe” que, segons Joaquim Coll, vol “difondre un relat que presenta la guerra de successió com una colossal epopeia dels catalans a favor de la llibertat” vingui acompanyat d'un discurs historiogràfic dogmatitzat per connectar “tots els seus tòpics amb el discurs sobiranista actual”. Si alguna cosa permet comparar present i passat és que Madrid, menystenint la mobilització ciutadana actual, reprodueix els tics autoritaris de l'Espanya borbònica setcentista en defensa d'una democràcia fossilitzada, en un moment de desprestigi de la dinastia triomfant aleshores.

Coll admet que la Nova Planta va ser “un acte polític de venjança”, però demana amb encertada prudència fugir del maniqueisme interpretatiu que presenta la guerra de successió com un conflicte entre “progrés (austracista) i barbàrie (borbònica)”. La recomanació és adient, tot i que podria adreçar la mateixa advertència al discurs historiogràfic espanyolista, que considera l'absolutisme més ranci com el camí cap a la modernitat, un apriorisme curiosament proper al que fa de la dictadura franquista -en la seva fase desenvolupista- el camí legítim cap a la democràcia. Cap absurdesa d'aquest tipus està acompanyant -de moment- el tricentenari: malgrat que estic assistint a moltes conferències, m'estic trobant una elaboració historiogràfica precisa i sense demagògia, malgrat que el context polític el facilitaria!
 
Se me ve en la foto!
El 26 de setembre vaig assistir a la inauguració d'una exposició sobre el Conveni d'evaquació de les tropes aliades signat a L'Hospitalet entre francesos i austríacs el juny de 1713. La commemoració de l'acord que abandonava Barcelona davant dels exèrcits borbònics celebrava, segons va dir la seva alcadessa, la menció de la ciutat del Llobregat en un document que, per a la mostra, ha cedit l'Arxiu de Simancas. L'acte va comptar amb una conferència de l'historiador Joaquim Albareda, especialista inqüestionable, que va apuntar la necessitat d'explicar una història raonada, allunyada de qualsevol romanticisme, perquè -deia- si falsegem el conflicte difícilment podrem superar els reptes d'avui.

La característica més important de la guerra de successió, segons Albareda, va ser el seu abast mundial: aquest tarannà no solament va condicionar les seves dimensions -un milió i mig de víctimes, el mateix nombre de combatents l'any 1710-, sinó també el seu desenvolupament. I és que les tèrboles actuacions angleses que van fer esclatar la guerra en defensa d'interessos propis, també van acabar amb el conflicte quan el botí aconseguit va ser considerat suficient: ells subvencionen l'Arxiduc perquè es postuli i ells seran els gran beneficiats a Utrecht. Aquest caràcter internacional del conflicte condicionà també la resistència dels catalans: avui no solament coneixem a fons l'ambaixada de Dalmases a Londres, sinó que també sabem que el canvi de govern i de dinastia a Anglaterra permetien pensar els catalans que resistir podria donar-los un nou alè.

La segona característica del conflicte és que constitueix una guerra entre regnes en el si de la monarquia hispànica. Mentre a Castella el principi d'obediència constituïa el cor de la cultura política, a la Corona d'Aragó quedava condicionat al compliment de les constitucions per part del rei, fins el punt que Giovanni Botero havia exagerat que “Barcelona funciona com una república italiana”. La classe dirigent representada a les institucions sentia França com a competidora; no els va costar instrumentalitzar la intransigent francofòbia generada pels successius atacs de Lluís XIV sobre el territori durant la segona meitat del sis-cents. L'estreta relació entre Midford Crow i els exportador d'aiguardent va permetre l'acord formal entre el plenipotenciari de la Reina Ana i alguns vigatans, prestigiats pel seu passat antifrancès i erigits en representants de les institucions presumptament segrestades per la repressió del Virrei Velasco. Aquest compromís, el Pacte de Gènova (1705), farcit de referències a les constitucions, tenia la intenció de desenvolupar el constitucionalisme més enllà de 1705, aprofundint en els privilegis anteriors. No es tracta, va afirmar Albareda, d'un compromís passadista / enyoradís, sinó de present: està preocupat per actualitzar l'ordre jurídic, per l'ordre públic, per garanties individuals com els advocats de pobres... Potser aquí sí que podem trobar un paral·lelisme inconscient amb la situació actual...

També Àngel Casals (UB) prioritzava, en un acte organitzat per l'Associació Tot Història, aquest caràcter “mundial” del conflicte, recordant que es combatia a a Europa, a Amèrica, a Àsia, a l'Atlàntic i el Pacífic. Quan també va insistir en el component de “guerra civil entre corones” va matitzar que el debat entre els bàndols d'aleshores no té res a veure amb els nostres paràmetres ideològics, que no hi ha posicions polítiques comparables a les actuals, i que no podem distingir entre uns liberals i uns reaccionaris. Els partidaris de borbònics i austriacistes ho eren per velles fidelitats dinàstiques, per tradicions familiars i per rivalitats locals. Trobem qui aposta per l'Arxiduc perquè ja era servidor dels Àustries quan el 1640 s'enfrontaven amb la Generalitat, el que impossibilita qualsevol lectura presentista en clau nacionalista. Un altre exemple el constituirien els de Manlleu, partidaris de la Generalitat el 1640 perquè els vigatans -amb qui estaven enfrontats per un molí d'aigua- eren partidaris de Felip IV, i que el 1705 -conseqüentment- van continuar oposant-se a l'austracisme dels vigatans per convertir-se en botiflers. Un tercer exemple: el Marquès de Centelles va ser austriacista, i els seus vassalls, per oposició, van ser botiflers.
 
Què fa majoritàriament austracista la Corona d'Aragó? La francofòbia, la competència comercial francesa i l'admiració pel model econòmic angloholandès, ben conegut pels exportadors d'aiguardent. Qui són els austracistes catalans?
  • Els juristes més escrupolosos dels privilegis
  • l'església temerosa del model galicà,
  • els propietaris rurals castigats per les invasions franceses
  • i la burgesia mercantil amb vincles a Londres i Amsterdam.
Què fa majoritàriament borbònica Castella? El fet que no hagi patit les invasions franceses, cert regeneracionisme que vol canvis i manté mal record de les polítiques econòmiques de Carles II, i -sobretot- l'actitud d'alguns cercles cortesans. Quan Carles II s'apagava i penjava sobre la monarquia hispànica l'amenaça del repartiment de l'herència entre els seus adversaris europeus, l'alta noblesa -espantada perquè vivia de l'administració imperial- va veure en l'alternativa francesa la garantia de la unicitat, i de rebot, dels seus càrrecs. Els suborns francesos acabarien d'inclinar la balança, però caldria pagar-los: l'arribada de Felip d'Anjou va implicar privilegis americans per als francesos, desfermant les ambicions angleses, que van finançar la proclamació de l'Arxiduc i la seva instal·lació a Lisboa. Aquella cort no solament va atraure alguns refugiats catalans que fugien del virrei Velasco, sinó també nobles castellans menystinguts per la nova dinastia (com l'Almirante de Castilla), altres que dubtaven del testament de Carles II (com el Marquès de San Felipe) i membres de nissagues tradicionalment antifranceses, com els Alba, que no poden acceptar veure's governar pel tradicional enemic.

Poques semblances hi havia, doncs, entre els austracistes catalans i els castellans. Fins i tot pensen en estratègies diferents: els catalans creuen que el suport que rebria l'antic virrei, Jordi de Darmstad, converteix Barcelona en el punt ideal per iniciar l'ofensiva. Per això se signa el Pacte de Gènova (1705). En canvi, els nobles castellans austracistes pensen en desembarcar a Gibraltar perquè, com diu Francesc de Castellví, “Castilla nunca obedecerá un rey que entre por Aragón”.

Finalment, els anglesos, que volien acabar la guerra amb un cop d'efecte, van fer entrar l'Arxiduc a Madrid. La seva presència allà va resultar, però, insostenible, i -empaitats en la retirada- els aliats van ser derrotats a Brihuega i Villaviciosa (12/1710). Just quan queda clar que conquerir Castella serà impossible, canvia la conjuntura internacional: Carles rep la corona imperial, i els tories recuperen el poder a Anglaterra. Ningú no vol ara engrandir les possessions de Carles VI, per això el 1711 anglesos i francesos inicien converses secretes d'esquena als seus aliats. Dos anys després, a canvi de veure's reconegut com a rei, Felip V acceptarà a Utrecht tota mena de cessions: Gibraltar, Menorca, el dret a comerciar amb Amèrica, el “asiento de negros”... Un impressionant botí que Londres considera suficient com per aturar la guerra, teatralitzant a Utrecht unes negociacions que -malgrat l'aparent insistència anglesa- van ignorar les constitucions catalanes. En aquest context, Pau Ignasi Dalmases, un comerciant cosmopolita, es va fer escoltar a Londres per la reina Ana. El recordatori del compromís anglès a Gènova no va servir. Felip V tampoc no va escoltar les recomanacions del seu avi, que li escrivia que “més val catalans fidels amb constitucions, que rebels sense elles”.


Signada la pau, el Conveni de L'Hospitalet (22-6-1713) fixava com lliurarien els austríacs les places que controlaven. Pocs dies després la La Junta de Braços es planteja què fer. La noblesa votarà per la rendició negociada, l'església s'abstindrà i el tercer braç -potser per la radicalitat dels membres provinents de les ciutats ocupades- vota resistir. Finalment s'acorda la “resistència a ultrança” (9-7-1713). No va ser, però, acabava Albareda, un absurd numanticisme suïcida, sinó que esperen una nova correlació de forces. Cauen els tories i arriben els wighs. La mort de la reina Ana deixa pas a Jordi I, que s'entrevista amb Dalmases, accepta que els anglesos han falta a la seva paraula, i ordena a la flota que té a Menorca que vagi a Barcelona per trencar el bloqueig naval. És massa tard: l'encàrrec surt de Londres el 18 de setembre de 1714 quan ja la ciutat ha caigut. Malgrat tot insisteixen: envien a París una nota que demana una revisió del tractat, que no serà escoltada. Però ambdues iniciatives, per a mi inèdites fins avui, demostren que la resistència dels assetjats no era una ximpleria, per molt que els assetjats s'haguéssin radicalitzat. Potser no sigui una epopeia libertària, com diu en Joaquim Coll. Però sembla que alguns dels seus contemporanis van sentir certa simpatia per aquella ciutat assetjada: així semblen demostrar-ho les discussions sobre “el cas dels catalans” al parlament britànic i la referència de Voltaire a l'extrem amor, dels catalans, per la llibertat.

domingo, 13 de octubre de 2013

CECILIA SIN CENSURA




Evangelina Sobredo, Cecilia, desafió la censura franquista cantando en una ocasión "Mi querida España" sin los cambios que le habían impuesto al grabarla, según el diario Público.

 




miércoles, 9 de octubre de 2013

CRONOLOGIA HISTÒRIA CONTEMPORÀNIA D'ESPANYA (2n BAT)


1788-1808 - REGNAT DE CARLES IV

1808-1813 - GUERRA DEL FRANCÈS. Tres legitimitats rivalitzen:
Josep I Bonaparte, amb el suport de Napoleó
Junta Central, que convocarà Corts a Cadis
Ferran VII (El Desitjat), en un dolç retir a França, aliè a la resistència

1813-1833 - REGNAT DE FERRAN VII
Primera Restauració, o Sexenni Absolutista (1814-1820)
Trienni Liberal (1820-1823)
“Década Ominosa” (1823-1833)

1833-1868 - REGNAT D'ISABEL II
Regència de Maria Cristina de Borbó, i 1ª guerra carlina (1833-1839)
Regència del General Espartero (1840-1843)
Dècada Moderada (1844-1854)
Bienni Progressista (1854-1856)
Governs del General Narváez (1856-1858)
Quinquenni unionista (1858-1863)
Alternança de governs Narváez i O’Donnell (1863-1868)

1868-1874 - SEXENNI DEMOCRÀTIC
1868-1871 Revolució de La Gloriosa i govern provisional del General Serrano
1871-1873 Monarquia democràtica d’Amadeu de Savoia
1873-1874 Primera república

1875-1931 - SISTEMA DE LA RESTAURACIÓ
1875-1885 Regnat d’Alfons XII
1885-1902 Regència de Maria Cristina d’Habsburg
1902-1931 Regnat d’Alfons XIII
* 1923-1930 Dictadura del general Primo de Rivera

1931-1936 - SEGONA REPÚBLICA
04/1931 - 07/1931 Eufòria i consens republicà
07/1931 - 11/1933 Bienni reformista / revolucionari / social-azañista
11/1933 - 02/1936 Bienni Negre / rectificador / radical-cedista
02/1936 - 07/1936 Govern del Front Popular

1936-1939 - GUERRA CIVIL ESPANYOLA (BÀNDOL REPUBLICÀ)
07/1936 - 09/1936 Govern Giral
09/1936 - 11/1936 Govern Largo Caballero (PSOE) amb comunistes
11/1936 - 05/1937 Govern Largo Caballero (PSOE) + comunistes + anarquistes
05/1937 - 04/1939 Govern Negrín (PSOE, continua a l’exili)

1939-1975 - DICTADURA DEL GENERAL FRANCO
1936-1945 – Fase Falangista
1945-1956 – Fase nacional-catòlica
1957-1969 – Fase tecnocràtica o desenvolupista
1969-1975 – Tardofranquisme
* 1969-1974 – Governs monocolor
* 1974-1975 – Govern Arias Navarro


1975-1982 – TRANSICIÓ
06/1976 - 06/1977 – Govern Suárez per encàrrec de Joan Carles I
06/1977 - 03/1979 – Govern Suárez per encàrrec corts constituents
03/1979 - 02/1981 – Govern Suárez, per victòria eleccions legislatives UCD
02/1981 - 10/1982 – Govern Calvo Sotelo

1982-2013 – ETAPA DEMOCRÀTICA
1982-1996 – Governs PSOE presidits per Felipe González
1996-2004 – Governs PP presidits per José María Aznar
2004-2011 – Governs PSOE, presidits per José Luis Rodríguez Zapatero
2011-> Governs PP presidits per Mariano Rajoy

domingo, 6 de octubre de 2013

PRÀCTICA 1: "EL PACTE DELS LLOPS"


Títol original: Le pacte des loups Producció: Canal +, David Films, Davis-Films, Eskwad, Natexis Banquest Populaires Images, Studio Image Soficas i TF1 Films, 2001 (França i Canadà) Direcció: Christophe Gans Durada: 142 minuts Guió: Christophe Gans i Stéphane Cabel Fotografia: Dan Laustsen (Durocolor) Música: Joseph LoDuca Intèrprets: Samuel Le Bihan (Grégoire de Fronsac), Vincent Cassel (Jean-François de Morangias), Émilie Dequenne (Marianne de Morangias), Monica Bellucci (Sylvia), Jérémie Renier (Thomas d'Apcher), Mark Dacascos (Mani)
Sinopsi: La pel•·lícula explica la història, mig llegenda i mig realitat, del monstre de Gévaudan, un animal que va terroritzar la població francesa d'Aveyron, a mitjan segle XVIII. Durant tres anys la bèstia va causar més de cent víctimes i les autoritats locals no van poder capturar-la. L'assumpte va ser tan greu que el rei de França va enviar uns experts perquè matessin l'animal. El protagonista, Grégoire de Fronsac, arriba acompnayat del seu vell amic Mani, un indi iroquès de la tribu Mohawk


  
  1. Busca a la xarxa alguna informació sobre la pel·lícula. Compara crítiques negatives i positives, i redacta un text de deu línies que confirmi o rebati les opinions dels crítics. Pots incloure-hi la teva opinió com a espectador.
  2. Busca al diccionari el significat de la paraula “superstició”, i apunta actituds supersticioses i providencialistes que vegis a la pel·lícula. 


  1. Apunta les referències a Amèrica que es fan durant el metratge i descriu l’escena molt breument. Dedueix quina imatge es dona del continent americà a cadascuna. Explica tot seguit quins territoris americans romanien en poder de les principals potències europees per a la seva explotació en règim de monopoli.
  2. Descriu com és la vida dels nobles identificant-ne diferents actituds entre la noblesa cortesana, la noblesa provincial i la noblesa togada. Fes servir referències a la pel·lícula 
  3. Busca informació sobre un dels personatges reals que apareixen a la pel·lícula, el Comte de Buffon. Quan apareix? Qui era? Si enténs les característiques de la il·lustració no et costarà redactar una petita biografia del personatge, destacant aquells aspectes o actituds que et permetin demostrar que era un il·lustrat.

  4. El protagonista és qualificat com a “llibertí” es diferents moments. Descriu en quines escenes, el significat del terme, i les seqüències que et permetin descriure'l com a tal.
  5. Quant cops apareix a la pel·lícula la paraula “filòsof”? Com fan servir la paraula, o què creus que pensa qui la pronuncia en cada escena?
  6. Com decideix intervenir el rei davant la por creixent que hi ha a províncies per culpa de la bèstia de Gevaudan?
  7. En el moment en què es desenvolupa l'acció de la pel·lícula, qui regnava? Podem dir que era un dèspota il·lustrat? Quines polítiques feien aquests monarques? Raona si aquest rei ho era i descriu, segons la pel·lícula, com era la seva relació amb els il·lustrats.
  8. Qui hi havia darrere la bèstia de Gevaudan, segons la pel·lícula, i amb quin objectiu?
  9. Segons la pel·lícula, qui eren els enemics de la il·lustració? Per què creus que aquests col·lectius eren tan crítics amb les noves idees?
  10. Com era la situació de la dona a l'Antic Règim? Per respondre aquesta pregunta compara la situació de dos personatges: la jove acusada de bruixeria que apareix sempre al costat del seu pare, i la filla de la família noble, la Marianne de Morangias. Què tenen en comú les seves respectives situacions? I de diferent?
     

domingo, 22 de septiembre de 2013

MANUEL FRAGA (Y LA TRANSICIÓN) SIN EDULCORANTES



La mirada crítica de Juan Carlos Monedero, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, iniciaba con este comentario de opinión su "Curso urgente de política para indignados".
Precisamente pasado mañana, 24 de septiembre, presenta "La Transición contada a nuestros padres", a las 19:30 horas, en el Centro Cultural Blanquerna (En el 44 de la Calle Alcalá de Madrid).


sábado, 21 de septiembre de 2013

MODERNISME, UNA HISTÒRIA DE DESTRUCCIÓ




  1. Quins noms va rebre l'estil modernista Itàlia, Bèlgica, França, Alemanya. Àustria, i Gran Bretanya?
  2. Explica què vol dir Mireia Freixa (catedràtica d'Història de l'Art a la Universitat de Barcelona) quan diu que el Modernisme era alhora un estil “cosmopolita però arrelat a la tradició”. Fes servir el concepte “arts aplicades” en la teva resposta.
  3. Qui va comparar la Casa Milà amb una “pedrera troglodítica”? Què vol dir que era “El Pontífex del Noucentisme” i quines crítiques adreçava a l'art modernista? Quan acusava el modernisme d'estranger i nòrdic, quina tradició estètica preferia reclamar?
  4. Què vol dir que el noucentisme era “seriós, seriat i institucionalitzat”? Descriu l'estètica masculina dels modernistes que figura en el reportatge, i diferencia-la de les imatges noucentistes que trobis. Si prefereixes pots fer-ho amb el tractament de la feminitat comparant el Desconsol de Llimona de la Ben Plantada de Clarà.
  5. Gaudí va ser l'arquitecte modernista que va rebre més crítiques. Fes una llista de les crítiques que va rebre la Casa Milà, segons el periodista Lluís Permanyer.
  6. Com van batejar els crítics el Palau de la Música? Fes una llista dels personatges que més van criticar aquesta construcció, i escriu una petita referència de cadascun.
  7. Durant el documental apareixen dos artistes (un pintor i un arquitecte) que no es van deixar dur per la moda anti-modernista? Explica com van actuar per reivindicar el modernisme i busca, en el pregó que va pronunciar el periodista Joaquim Maria Puyal per a les Festes de la Mercè 2011, què va passar amb la Casa Golferichs.
  8. Escriu una llista de les principals construccions modernistes que van ser destruïdes a Barcelona. Escriu, al costat de cadascuna, on estava, qui la va construir, i l'any de la seva demolició.
  9. Una segona onada de desconsideració respecte dels edificis modernistes es va produir durant els anys seixanta del segle XX, amb l'aplicació d'una normativa municipal que coneixem com la “solución vertical”. En què consistia i quins interessos volia protegir? Quina opinió li mereix a Lluís Permanyer?
  10. Malgrat això, Lluís Permanyer no atribueix la destrucció modernista a la dictadura, sinó al “xoc generacional”. Explica què vol dir, i per què fa servir l'aforisme “el mal gust és el gust de la generació anterior”

miércoles, 11 de septiembre de 2013

DISCURS DE PAU CASALS A LES NACIONS UNIDES (1971)



La "Via Catalana" ha estat un èxit, una Diada festiva i plena d'il·lusió, presidida pels valors democràtics, inclusiva, emotiva i popular. El grau de participació i implicació em sembla suficient com per què tots acceptem que se li doni algún tipus de resposta política. La meva felicitació a tots els participants pel respecte mostrat per tothom, i als organitzadors per superar la complexitat que significava un acte així. El poble de Catalunya, un cop més, ha demostrat un grau de civisme i coherencia i tolerancia, difícilment superable. Estaran els polítics a la seva alçada?

martes, 10 de septiembre de 2013

MUSEO DEL ROMANTICISMO: RECOMENDABLE VISITA AL UNIVERSO BURGUÉS


El de la foto, ni más ni menos, es el retrete de Fernando VII. Se trata de un gran y lujoso mueble de caoba, con un gran sillón central acolchado en cuyo asiento se abre el orificio para que las evacuaciones caigan en un cajón inferior, que se recogería a mano. Me pareció una de las piezas más interesantes del Museo del Romanticismo, en la calle de San Mateo de Madrid, un edificio decorado como una típica residencia burguesa del período isabelino, cuando objetos, mobiliario y decoración se dejaban dispuestos, principalmente para el lucimiento, acumulados en una disposición pretendidamente densa, sin apenas dejar espacios visibles. Llega a parecer que una especie de horror vacui llena cualquier hueco o rincón de tapices, cuadros, alfombras, rinconeras, floreros, cortinajes, jarrones.. Incluso las consolas, las mesitas o las repisas de las chimeneas se convertían, como sucede hoy en el Museo, en el soporte perfecto para acumular pequeños objetos (figuras de porcelana, cajas de música, relojes...), bibelots los llamaba el texto-guía a disposición del visitante, que constituyen en cierto modo la memoria de la familia.


Y es que, deseosa de emular a la nobleza y mostrar su pujanza, la burguesía del período romántico coleccionaba arte, decoraba mansiones y encargaba retratos. Y desde ese punto de vista la colección custodiada en el Palacio de Matallana no solamente constituye un patrimonio material y visible -la propia casa, el mobiliario, o los objetos decorativos- sino también un patrimonio inmaterial que hace referencia a los usos de cada habitación, los roles familiares, los hábitos sociales, las modas, los gustos, la forma de vida... Dicho de otro modo, por el patrimonio del museo podemos conocer mejor las ideas y los valores de la burguesía porque, al responder a la tipología museística de “casa museo”, combina perfectamente microhistoria y macrohistoria, y puede visitarse siguiendo un recorrido ambiental -concentrado en los aspectos decorativos o la vida cotidiana- o bien otro temático. Ese es uno de los grandes aciertos del museo, que a diferencia de otro que, también en Madrid, recoge la forma de vida de una familia, en este caso aristocrática y de fidelidad carlista, aquí hay un discurso expositivo muy potente y un uso muy inteligente de las tecnologías en la sala final. Por lo que respecta al discurso, en cada sala podemos encontrar, en virtud de la clasificación de los objetos por habitaciones, el planteamiento de un tema: el vestíbulo está dedicado al problema dinástico durante los últimos años de Fernando VII, hay una sala para la injerencia de los militares en la política isabelina, y otra -encantadora, por cierto- dedicada a Mariano José de Larra, en el que se puede encontrar una “Sátira del suicidio romántico” (Leonardo Alenza) y varios objetos personales pertenecientes al escritor, cedidos en 1924 al museo por sus descendientes.


Esas múltiples lecturas hacen posible variadas visitas. Se puede estudiar, por ejemplo, el concepto de familia y el papel de la mujer en la sociedad burguesa. La colección pictórica permite ver cómo se la representa arropada por la protección que el matrimonio y la casa presumiblemente le transmitían, mientas que el hombre se muestra desempeñando labores intelectuales o disponiéndose a salir del hogar, un reflejo de la naturaleza eminentemente pública del varón que reservaba para ella, convertida en su “ángel”, la calidez del hogar. En cierto modo, ese enclaustramiento permitía garantizar la transmisión de la propiedad de acuerdo con la legitimidad deseada. Había, sin embargo, espacios de sociabilidad distintos para los esposos: la mujer apenas accede al despacho, al dormitorio masculino, al gabinete, al salón de billar (en la quinta foto) o al fumador, en este caso decorado a la arabesca por la más que probable inspiración de la restauración de la Alhambra emprendida hacia 1868-1870. Pero sí cuida de que el gran salón de baile, por ejemplo, sirva al encuentro ceremonial de la familia burguesa con la buena sociedad en días señalados. Salones como el de la foto, preparados para una velada musical más íntima, sirven como ningún otro espacio al juego de las apariencias, para el que cabe mostrar vajillas de delicada porcelana, fuentes y candelabros de plata, sedosas tapicerías, arañas de cristal, mesas y sillas de rojiza caoba, o cortinas de damasco que se reflejan en grandes espejos de gruesas lunas y marcos dorados, que multiplican la luz de las lámparas y las imágenes, ofreciendo una sensación de espacio más grande.

 
En la casa burguesa cada espacio tiene asignado, diaria y estacionalmente, un uso protocolizado, de tal modo que el paso del día, o el tránsito de una estación a otra, abre o cierra sucesivamente aposentos. En tanto el transcurso del tiempo acota espacios podemos decir que el reloj de péndulo marca con su sonoro tictac el ritmo de vida del hogar. Si la habitación campesina tenía por centro el fuego y la chimenea, el reloj es en la casa burguesa la pieza central en cuanto su monótono compás celebra virtudes como la previsión, el orden y el cálculo, que presuntamente constituyen la razón del éxito social de la burguesía y sustituyen al despreocupado goce de la espontaneidad vital propio de las clases populares.

¿Por qué no aparecen los sirvientes durante la visita al Museo? La especialización de los espacios asignaba a cada estancia funciones concretas, bien sean públicas (de representación social, como el comedor o el gabinete), privadas (como la alcoba, el cuarto de estar, el tocador) o de servicios, y es en estos últimos donde se desarrolla la vida de la servidumbre. Se trata de “espacios escondidos” están situados en el sótano (cocina, despensa, bodega, fregadero, leñera, lavaderos...), o en el ático (dormitorios del servicio, cuartos de plancha y costura...), pisos unidos por una escalera de servicio. En el nivel que da a la calle, la planta baja podía contar con guarda-arnés (donde se guardan las sillas de montar), la cochera para carruajes, los cuartos de lacayos y cocheros, graneros, y el zaguán, el espacio semipúblico en el que se produce el recibimiento, durante el que el invitado es despojado de la ropa de calle, y en el que embarca de nuevo al marchar. En el ritual de la visita el personal de servicio administra la etiqueta escrupulosamente establecida -presenta la tarjeta de visita y conduce al invitado a la estancia en la que será recibido en función del nivel de confianza con la familia- pero desaparece después, aunque está siempre cerca, tan disponible como invisible. Es una pena que alguno de esos espacios no se pueda mostrar, aunque probablemente esté fuera de los objetivos marcados por la institución.

Lo que sí ofrece, en la sala final, es una apuesta didáctica por las nuevas tecnologías. Además de la información convencional, que podemos encontrar en cualquier libro, las pantallas digitales ofrecen un ingenioso repertorio de juegos que permiten un acercamiento más lúdico al patrimonio de la institución. Suelo ser crítico con esos productos, porque con frecuencia me parecen de escasa ambición y calidad cuestionable, pero en este caso las actividades sobre el lenguaje de los abanicos, el significado de las flores, o la identificación de los objetos, me han parecido especialmente afortunados porque permiten acercarse al patrimonio inmaterial que contiene el edificio.  Puede que la “burguesía” sea una categoría social de difícil definición, puesto que -pese a que constituir un porcentaje muy pequeño de la sociedad- contiene en su seno mucha diversidad: con la etiqueta podemos distinguir a comerciantes y banqueros, a profesionales liberales y funcionarios, a artesanos y empresarios, en definitiva, personas de distintos sectores económicos y profesiones. Pero la exhibición de su patrimonio material, y la reflexión sobre sus valores que hace el  Museo del Romanticismo, nos permiten distinguirla claramente: y es que, si algo la distingue, es su valoración del éxito personal, en el que fundan sus pretensiones de compensación económica, consideración social e influencia política. Hábito de ahorro y capacidad de iniciativa proporcionan a la burguesía los ingresos regulares superiores al mínimo vital que le permiten liberar a la mujer y los hijos de trabajar. Esa independencia personal permite al burgués definirse como ciudadano activo: en tanto las mujeres son dependientes del hombre, los asalariados de su patrón, y los pobres de la caridad, deben ser excluidos de los derechos ciudadanos plenos. Sólo los que poseen capital gozan de la igualdad jurídica, pueden ser considerados personas jurídicas plenas, en la medida en que sus propiedades les confieren el derecho a participar en la determinación de la voluntad popular. Si alguna historiografía en algún momento cuestionó el concepto “burguesía”, el viaje en el tiempo que ofrece el Museo del Romanticismo la convierte en obviedad.

sábado, 7 de septiembre de 2013

COMPRENDRE ILDEFONS CERDÀ



Escolta atentament aquest fragment d'una entrevista a l'historiador Joan Fuster Sobrepere. La seva tesi (2004) va estar publicada l'any següent sota el títol "Barcelona i l'estat centralista: indústria i política a la década moderada (1843-1854)", i va estar responsable de la celebració del 150è aniversari del Plà Cerdà l'Any 2009.
Respon tot seguit aquestes preguntes:
a) Investiga a què es refereix quan diu que la ciutat era "una plaça militar des de 1714".
b) Quins 4 problemes atribueix a la ciutat de Barcelona a mitjans del segle XIX?
c) El Pla d'Eixample de Barcelona era un projecte "modern, racionalista i progressista".
Què vol dir? Pistes: funcionalitat, eficiència, justícia.
d) A classe hem identificat Cerdà com un home del positivisme. En el vídeo s'insinua que aquesta mentalitat es manifesta en una aplicació sistemàtica del mètode científic sobre la realitat. Quins tres passos progressius vol dir que va aplicar Cerdà per resoldre els problemes de la ciutat de Barcelona?
Pots veure l'entrevista sencera clicant aquest enllaç.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

ENFOCAR A HANNAH ARENDT HOY


¿Tanta expectación ha levantado la película sobre Hannah Arendt como para que una conocida librería de Madrid mantenga expuestos tantos ejemplares de “Eichman en Jerusalén”? Pues la verdad es que lleva un par de meses en cartel a pesar de que los biopics sin batallas gore ni carne cruda suelen pasar sin pena ni gloria. No era fácil rodar parte de la peripecia vital de un filósofo, una persona cuya razón de ser es el acto de pensar, algo apasionante pero no demasiado cinematográfico. Y sin embargo, Margaret von Trota ha culminado una trilogía de mujeres alemanas -trató a Rosa Luxemburgo (1986) y Hildegarda Von Bingen (2009) antes- sirviéndose de Hannah para reivindicar el deber de pensar. Es un consejo salpicado de rebeldía, hoy que no tenemos unas u otras ideas porque nos hayamos dedicado a meditar sobre ellas, sino porque -además de influirnos nuestro entorno familiar y profesional- nos bombardean permanentemente con consignas masticadas que pretenden nuestra militancia. Durante los últimos años, postmodernidad y neoliberalismo han intentado desbancar a la razón del podio en el que la alzó la ilustración. Quizá ha llegado el momento de entronizarla de nuevo, después de que privilegiar el sentimiento y la vivencia veloz nos haya acercado al cataclismo. Por eso me han parecido poéticos esos planos en los que von Trota enfoca a la filósofa alemana concentrada, con la mirada en un punto concreto de un horizonte inventado, fumando. Algo por lo que Arendt pagaría un precio muy alto. Por fumar, y por pensar.


 Tal y como había aprendido Hannah durante su juventud en Alemania de Martin Heidegger, sin verdad no hay realidad, y sin realidad no somos. Lo que implica que ser (=realidad) nos obliga a saber (=verdad), a lo que se llega entendiendo, y pensando. Y eso hace en la película desde su mismo comienzo, cuando una voz femenina y escandalizada espeta a la filósofa, sentada en un sofá, “¡¿Pero cómo puedes defenderle?!”. El espectador se ve sorprendido así desde el primer momento, porque le parece que -recién comenzada la película- la acción ya está metida en la polémica sobre Eichmann. Finalmente no es así: cuando se abre el plano, averiguamos que Hannah aún ignora aún la detención furtiva del nazi fugitivo realizada por los servicios secretos israelíes en Argentina, y que está hablando con una íntima amiga del divorcio de ésta. La amiga, la escritora Mary McCarthy, parece reprocharle que no se muestre incondicionalmente de su lado en el proceso de divorcio que ha iniciado. Hannah le replica que, lejos de defender a su ex marido, trata de ayudarla a entenderlo “para que lo conozcas mejor”. El gag constituye una advertencia para el espectador, la clave para dibujar el perfil de la protagonista: la directora de la película quiere que, desde el primer fotograma, la percibamos escrutando compulsivamente la realidad para hacerla comprensible, aún a costa de sacar conclusiones que no gustan ni a los seres más queridos.

De hecho, esa actitud convirtió “Eichmann en Jerusalén” en un libro muy polémico. Por un lado, provocó duras críticas contra su autora que -lejos de cerrar filas como judía- introdujera dudas sobre el derecho que tenía Israel -que no existía cuando se cometieron los crímenes- a juzgar a los nazis involucrados en el Holocausto. Por otro, describió el papel desempeñado por los Consejos Judíos en el camino hacia el exterminio sugiriendo que hubiera habido muchas menos víctimas si, para salvar su propia piel, no hubieran colaborado pasivamente en la deportación. En la película, la protagonista afirma en ese sentido que “no sólo los verdugos actuaron mal, también algunas de las víctimas” y se enfrenta al momento en el que su íntimo amigo Kurt Blumenfeld acabó rompiendo la larga amistad que les unía mientras ella le dice “yo no pertenezco a ningún pueblo”. Más reproches le valió aún el concepto de “banalidad del mal” que propuso al describir a Eichmann: lejos de presentarlo como un monstruo que odiaba patológicamente a los judíos y organizó fríamente su exterminio, hizo el retrato de un mediocre algo imbécil, no especialmente malvado, cuya principal motivación fue adaptarse al clima de su tiempo para medrar. El procesado quedaba descrito como un “disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata; no un Satanás, sino una persona temiblemente normal”. En la película ella lo define como un “un Don Nadie”.

Y es que, cubriendo para The new Yorker el juicio, del que la película muestra imágenes reales, Hannah advirtió que el lenguaje del acusado era permanentemente burocrático y que “era verdaderamente incapaz de expresar una sola frase que no fuera una frase hecha [...] su incapacidad para hablar iba estrechamente unida a su incapacidad para pensar, particularmente para pensar desde el punto de vista de otra persona”. Al constatar la “grotesca estupidez de sus últimas palabras”, minutos antes de ser ajusticiado, Arendt concluyó que Eichman no pensaba por sí mismo, que nunca pudo decidir qué está bien y qué esta mal, y obrar en consecuencia. Y añadió que el mal absoluto no viene siempre de un pensamiento malvado, sino de la incapacidad de pensar, y por tanto diferenciar entre lo bueno y lo malo. Eichmann no era el demonio sino un pobre diablo, un culpable banal, de lo que se deduce que el mal extremo también puede ser banal. La maldad extrema no es tanto la de individuos monstruosos, como la que anida como posibilidad en cada uno de nosotros cuando olvidamos la facultad de pensar.


El debate sobre si el nazismo constituía la cúspide de la ilustración, al aplicar sistemáticamente la razón para destruir al adversario, o su negación, -una práctica irracional, decidida, violenta y entusiasta que la sustituyera por el sentimiento-, es apasionante. Pero críticos y comentaristas han intentado alejarse de debates teóricos, como el de la responsabilidad colectiva, para emitir juicios sobre Hannah Arendt de acuerdo con sus conveniencias de presente. La película muestra cómo sufrió chantajes emocionales (las cartas de lectores, por ejemplo), presiones profesionales (pese al reconocimiento del alumnado) y críticas despectivas (“¿Quién se ha creído que es, Aristóteles?”), y hoy continuamos cuestionando su trabajo: Christopher Browning ha escrito en New York Review of Books que la filósofa alemana inventó un concepto importante -la banalidad del mal- pero no tomó un ejemplo válido, disculpando con maledicencia que Arentd malinterpretó a Eichman. Me sorprende que Browning diga eso, porque su libro “Aquellos hombres grises. El Batallón 101 y la Solución Final en Polonia”- que detalla cómo esa unidad llevaba a cabo su tarea exterminadora más influenciada por la presión, la cobardía, la ambición o el alcohol, que por antisemitismo o fervor nazi- sería, si no lo mismo, algo muy parecido a lo que dice Hannah Arendt de aquel grisáceo y mediocre funcionario de transportes del III Reich que Israel juzgó en 1961. Los estudios sobre las distintas actitudes tomadas ante el Holocausto nos resultan incómodas aún, probablemente porque evidencian nuestros miserables silencios. Cuando Hannah afirmaba que bajo el III Reich sólo personas excepcionales se comportaron con normalidad, nos está recordando que nosotros también hemos ejecutado sangrientos silencios, hemos ignorado muchas tragedias mientras la desregulación neocón nos llenó los bolsillos. En aquellos tiempos de orgía especulativa, cuando matizabas te llamaban amargado. Don't worry, be happy!,se reían. No te comas el coco!, te decían.

Hoy podemos empatizar con la coherencia de Hannah Arendt, pero ir de verdad contracorriente no es fácil. De hecho, gran parte de quienes la elogian por hacerlo sólo pretenden automagnificarse como presuntos free-lance. Mienten, no van contra corriente. Cuando ejercen esa impostura saben que no están solos, que detrás de sus discursos, aparentemente rupturistas, hay un respaldo poderoso y altavoces mediáticos que utilizan esa actitud pretendidamente heroica. Seguramente por eso quienes hoy se arrogan como propia la heroicidad de Hannah Arendt no cargan contra los sionistas que la atacaron en su día. La “derecha sin complejos” proclama que la verdadera aportación intelectual de Arendt es la de no comprometerse por nada ni por nadie, la absoluta libertad de su pensamiento, la de estar antes con la verdad argumentada y sólidamente documentada, que con la tribu. Tienen razón, pero cuando afirman que ella no estuvo con ningún “ismo” sólo quieren instrumentalizarla contra la izquierda de ayer, y de paso contra la de hoy. Por eso se quejan de que la película “ha despolitizado” la figura de la filósofa porque no muestra cómo se distanció de la intelectualidad de su tiempo, “seducida por los cantos de sirena de la utopía comunista”. Para estos críticos la película se encuadra en esa izquierda “que nunca se atrevió a confrontarse con el socialismo real” y que “todavía encuentra rasgos positivos en dictaduras y autocracias del Tercer Mundo". Ya he escrito alguna vez que resulta sorprendente cómo los liberales de boquilla ven a Hannah Arendt participando en su cruzada anticomunista a pesar de que “Los orígenes del totalitarismo”, que se cita en la película como su obra de referencia, dedica más páginas al imperialismo capitalista que al comunismo, y que Arendt precisa bastante cuando mete en el saco del totalitarismo la práctica política de Stalin.

Hay muchos buitres rondando alrededor del silencio de los muertos. Y para que no nos engañen, frente al bombardeo de consignas masticadas que persiguen nuestra militancia, tenemos un arma poderosa contra la manipulación: nuestra capacidad de pensar. El último plano de la película, la metrópoli a oscuras como infinito paisaje de ventanas y rascacielos, se convierte así en una metáfora de eso: ante las tinieblas de la mentira, ante la dificultad de entender las verdades de la noche, cada uno de nosotros toma libremente la elección de apagar la luz y dormir plácidamente, o mantenerla encendida y vigilante en nuestro apartamento. Apenas una excepción solitaria y brillante en el paisaje urbano de la noche.




lunes, 19 de agosto de 2013

ANYORANT LA JOSEFINA PIQUET



El 13 d'agost passat es produïa el traspàs de la Josefina Piquet. Potser hagi perdut la seva darrera batalla, però sí que ha guanyat mil vegades contra l'oblit, convertint-se en una veritable bandera de la memòria. I és que, com que la Josefina Piquet havia estat testimoni dels bombardejos franquistes, les llargues cúes de refugiats camí de França, els camps de concentració, l'exili i el difícil retorn, amb ulls de nena, les se ves companyes de l'Associació Dones del 36, l'anomenaven “la nena del 36”.

Havia nascut a Barcelona (1934), al carrer Major de Sarriá, en una família de tradició anarquista que treballava a Vil·la Cecília, la mansió d'Eduardo Conde que avui és el Centre Cívic de Sarrià. El seu pare, de fet, va participar en la Columna Durruti, i per això la família va haver de marxar a l'exili quan la Josefina encara no tenia cinc anys. A Figueres un bombardeig dels franquistes la va deixar sepultada entre les runes d'una casa. Finalment, el 9 de febrer de 1939 passava la frontera amb la seva mare, soles fins que van trobar el pare pres al camp de concentració de Saint Cyprien. Es van retrobar el 1941, durant l'ocupació nazi de França. Després d'onze anys de dur exili,de ser tractada com estranya a França, el 1950 van tornar a Barcelona: tampoc no va ser fàcil!. La Josefina va estudiar al Liceu Francès i va trobar feina de secretària de direcció amb 16 anys. Es va casar el 1958 i ha tingut dos fills.

Totes aquelles vivències d'infantesa havíen estat callades fins que, passada la seixantena, va decidir començar-les a explicar. I quan el 1997 va conèixer les Dones del 36, que explicaven la seva lluita contra el feixisme i la dictadura a joves estudiants, s'hi va afegir. No havia estat miliciana, ni havia estat a la presó ni havia lluitat a la clandestinitat, però explicava l'experiència d'una nena a qui la guerra havia canviat la vida. S'hi movia com a peix a l'aigua: la seva mirada de nena innocent que va viure els horrors de la guerra, l'exili i la dictadura connectava amb facilitat amb el jovent, emocionava tothom i comprometia els més valents a enfrontar-se amb el terrible passat del nostre país.
 
Quan el col·lectiu es va dissoldre perquè, gent gran com eren, no podien aguantar el ritme de xerrades i actes i reconeixements, la Josefina va seguir. Viatjava incansable explicant la seva història a instituts i universitats: la fotografia que encapçala aquest escrit, de fet, testimonia la seva visita a l'Institut Fort Pius. Van arribar alguns premis, tot i que el que ella valorava com a més important era que havia ajudat moltes persones que l'escoltaven a verbalitzar la seva història, a acceptar el passat, a plorar en públic per les tragèdies que havien superat, a deixar de tenir por. A Fent Història ens va acompanyar també una tarda, ara farà 10 anys, juntament amb la gran Maria Salvo, a qui podeu veure al seu costat en la fotografia. No ha estat l'única vegada que hem pogut comptar amb ella: fa un parell d'anys vam poder entrevistar-la també per al butlletí de l'associació. Era un exemple el seu compromís amb la memòria dels vençuts, un plaer escoltar la seva veu tranquila. Ara ens toca contribuir que no s'apagui: per fer-ho cal que recordem sempre els nens com a víctimes dels conflictes en què ells no tenen res a veure. Fem del record de la Josefina un compromís individual de cadascú amb la pau, aquí i arreu, ara i sempre!

viernes, 16 de agosto de 2013

INTRÉPIDO PROFE DE LATÍN EN BUSCA DE LA TUMBA PERDIDA


El Licenciado en Letras Clásicas especializado en topografía del mundo antiguo Valerio Massimo Manfredi ha publicado sus novelas en más de treinta países. Su reconocida fabulación sobre Alejandro, una trilogía infinita durante la que Alejandro nunca se queda a solas con un hombre que no tenga toda la ropa puesta, tiene secuela: un librito que rastrea, en un registro divulgativo, qué fue de la tumba del conquistador. Empieza recreando sus últimos días para especular sobre las causas de su muerte. Parece que durante una secuencia de banquetes durante los que bebió sin medida, Alejandro notó un dolor agudo en el costado, como si una lanza le traspasara, y gritó de dolor. Cuando los médicos detectaron la fiebre, buscaron el alivio en un baño. Tras una cena suave, se acostó. Durante los seis días siguientes siguió con los preparativos de la inminente campaña a Arabia, aunque por la noche le subía tanto la fiebre que al octavo día de tan débil ni hablaba. Se despidió de sus soldados -que desfilaron mudos y llorosos ante el rey moribundo- con la mirada. Algunos sugirieron llevarle al interior del templo para que los dioses le curaran, pero los sacerdotes -bien informados- respondieron con un oportuno oráculo advirtiendo que no cabía esperar milagros.

¿Qué había ocurrido? Mandredi toma de Diodoro el rumor del envenenamiento por orden de Antípatro, lugarteniente en Europa, quien temió -al saber que no le había encargado a él reclutar a sus veteranos- que el rey quisiera eliminarle para congraciarse con su madre, quejosa del trato que recibía en Macedonia. La trama partiría de Aristóteles, quien querría vengar la muerte de su sobrino Calístenes, y parece poco verosímil: los síntomas del envenenamiento con arsénico -delirios, vómitos, diarrea- no aparecen en las fuentes. Manfredi descarta también la malaria o el tifus, así como la hipótesis que -advirtiendo en Plutarco un presagio de infortunio, un grupo de cuervos agrediéndose que cayeron muertos a los pies del rey- diagnostica una infección aviar transmitida por mosquitos. El cuadro sintomatológico se parece un poco más -encefalitis, pérdida de la vista y el habla, el coma y, finalmente, la muerte- pero Mandredi, argumentando que no hubo más contagiados- concluye que lo que provocó la muerte del macedonio “tuvo que ver con él y nada más que con él”.

Por una parte se fija en los excesos propios de su larga campaña por Oriente, que el propio Alejandro recordó a sus soldados: “¿Quién de vosotros está convencido de haber soportado más fatigas por mí que yo por él? Oídme, aquel de vosotros que tenga heridas se desnude y las muestre. También yo mostraré las mías. Porque no hay ni una parte del cuerpo, por delante al menos, que no tenga cicatrices; no hay arma corta o arrojadiza que no me haya dejado una señal. Sí, he sido traspasado por flechas, golpeado por una catapulta, herido por piedras y mazas, por vosotros, por vuestra gloria y por vuestra riqueza”.

Pero aquel cuerpo, el de un veterano permanentemente expuesto en combate, también padeció los excesos del vino y la comida. Por eso Manfredi analiza el dolor imprevisto y fortísimo que le desencadenó la fiebre: “la sensación de sentirse traspasado por una hoja ha sido descrito así por los pacientes que sufren una pancreatitis aguda. La ingestión de comida y bebida en cantidades exageradas estimuló en exceso la actividad enzimática licuando el páncreas y vertiendo su jugo por la cavidad peritoneal”. Eso provoca el dolor desgarrador en la espalda, puesto que el páncreas se ubica en la zona retroperitoneal. En días, las enzimas del páncreas perforan el intestino, con lo que su contenido se derrama en la cavidad abdominal provocando una infección devastadora, de ahí la fiebre altísima sin tregua y el camino hacia el coma, situación que a su vez explica que el cuerpo no se corrompiera: los antiguos podían adjudicarlo al envenenamiento, pero no al coma profundo, puesto que no lo sabrían diagnosticar.

Mientras embalsamadores egipcios preparaban el cuerpo para que pudiera recorrer una larga distancia preservándose para el rito fúnebre durante el que sería quemado en la pira antes de ser sepultado, los diádocos se enzarzaban por la herencia, pero también por el cadáver. ¿Debía ser enterrado en el santuario de Amón, en el oasis de Siwa, donde había recibido la investidura divina, o como quería el regente Pérdicas, en Macedonia? La lucha por la herencia y el cuerpo, en el fondo, constituyen una misma, puesto que la custodia del segundo podría convertirse en el símbolo de la unidad de la primera. Parece que dos años después, durante los que, según Diodoro, se le construyó un impresionante carro fúnebre, emprendió el camino de Macedonia. Y fue entonces cuando las tropas de Ptolomeo abordaron la comitiva en Siria, se hicieron cargo del cuerpo y lo llevaron a Egipto. Consciente de la riqueza y el prestigio de Egipto, Ptolomeo había madurado la idea de un reino autóctono hereditario, para el que -como símbolo- quería usar el cuerpo de Alejandro. En un primer momento fue enterrado en Menfis, capital del Reino Antiguo, según la costumbre macedonia, en un tumba que debió parecerse a la que albergó a su padre y fue encontrada en 1977 en Vergina, la antigua Egas, por el arqueólogo griego Manolis Andronikos.

 
No sabemos cuánto tiempo estuvo en Menfis, pero sabemos que el sucesor de Ptolomeo lo trasladó a Alejandría, donde legitimaría la dinastía. Manfredi se pasea nostálgica y virtualmente por la ciudad, imaginándola como encarnación del espíritu mismo de su fundador: “hiperbólica, turbulenta, audaz, soñadora, pero también culta, ordenada, racional”. Después se consagra a rastrear las fuentes romanas que refieren el estado y la situación de la tumba y el edificio que la albergó. Su teoría es que, aunque las tumbas del fundador solían encontrarse en el ágora, porque era objeto de veneración por parte de los descendientes de los colonos, ésta debía estar cerca de palacio, porque para Ptolomeo la tumba de Alejandro era mucho más: la ciudad no era la fundación de un grupo de colonos en busca de fortuna, sino el centro de su reino. Necesitaba legitimidad dinástica, y la buscó recordando sus lazos con el soberano que había sido declarado por el oráculo de Amón como su hijo, por tanto, faraón. Siguiendo sutiles referencias documentales, Manfredi reconstruye la historia del mausoleo que albergó la tumba de Alejandro. Llega con facilidad hasta 215, cuando Caracalla le rinde homenaje. Después las referencias parecen desaparecer, y Mandredi se sorprende de que “un monumento grandioso e imponente, situado en una posición central donde pudiera ser visto por todos, fuera completamente olvidado en un tiempo tan breve”.


De hecho, la siguiente referencia con la que contamos es una homilía de San Juan Crisóstomo, a finales del s. IV: “¿Dónde está, dime, la tumba de Alejandro? ¡Muéstramela, y dime en qué día murió!”. Manfredi interpreta esa referencia como una alusión a que nadie recuerda ya dónde está, una demostración de lo efímero de la gloria humana y del triunfo del cristianismo sobre el mundo pagano. Entre ese momento y el anterior homenaje imperial, la ciudad ha sufrido los ataques de Zenobia y Diocleciano, un terremoto y la violenta persecución anticristiana de 297. Pero lo que realmente supuso un peligro para Alejandro fue la conversión del cristianismo en religión oficial: mientras en Nicea Constantino fija la ortodoxia con el Credo, se oficializan espacios de memoria que atraigan la piedad popular. Por eso se animó al patriarca de Jersualén, Macario, a buscar el sepulcro de Cristo, y erigir una serie de basílicas en los escenarios de las manifestaciones de su poder divino. La existencia de un plan concreto en ese sentido se demuestra por el posterior hallazgo por parte de la emperatriz madre, Helena, de la cruz de Jesús, y la rápida introducción de los Santos Lugares en la topografía oficial del imperio. ¿Pudo sobrevivir el sepulcro a los actos de vandalismo, las demoliciones de símbolos paganos y al clima de persecución del paganismo que refleja, por ejemplo, la ejecución de Hipatia? La invasión árabe (642) pudo ayudarle: Alejandro aparece citado en el Corán como un profeta más. De hecho, la “Descripción de África y de las cosas notables que hay allí, por Juan León el Africano” (1550) recuerda una capilla muy visitada por los viajeros que contiene su tumba. Hay alguna referencia más de viajeros del siglo XVIII, como Richard Pococke, quién afirma que los musulmanes piensan custodiar el cuerpo de Alejandro en una mezquita de Alejandría, y Edward D. Clarck, quien se lleva al British un sarcófago que atribuye a Alejandro, y cuya inscripción, traducida poco después de que la piedra Rosetta nos permitiera entender la escritura jeroglífica, permitió saber que era el sepulcro de Nectanebo II, el faraón que fue derrotado por los persas y desapareció misteriosamente.

En resumen, hemos perdido la pista. Así que Manfredi acaba recogiendo la hipótesis de A. M Chugg (The lost tomb of Alexander the Great, 2004): lo que queda del cuerpo se encuentra en la basílica de San Marcos en Venecia, dentro de la urna que desde hace más de mil años se considera que contiene las reliquias del evangelistas Las fuentes que utiliza sugieren que San Marcos fundó la Iglesia de Alejandría, que los peregrinos visitaban el martyrion del evangelista, y que el cuerpo descansaba en una iglesia hasta que, en el s. IX, dos mercaderes venecianos, Buono di Malamocco y Rustico di Torcello encontraron al clero de San marcos preocupado por las reliquias porque los musulmanes estaban despojando la iglesia de algunos mármoles preciosos para construir otro edificio con ellos. Ellos ofrecieron llevárselos a Venecia y burlaron la inspección portuaria cubriendo las reliquias con carne de cerdo, tal y como se representa en el intradós de un arco de la basílica en Venecia. El caso es que testimonios iconográficos y cartográficos muestran una iglesia de San Marcos cerca del mausoleo alejandrino, por lo que Chugg puede aventurar que lo habría reemplazado, algo probable porque la nueva imaginería cristiana se superpone sobre la pagana para suplantarla, como demuestran la Navidad, que ha sustituido la fiesta del Deus Sol invictus, o los santos emparejados que recuerdan a los dioscuros Cástor y Pólux, etc. En ese contexto, nada más fácil para la iglesia alejandrina que erradicar el culto pagano del fundador de la ciudad por el fundador que había dado vida a la primera comunidad cristiana. Otra cosa es demostrar por qué se habría hecho pasar el cuerpo de Alejandro por el de San Marcos. Chugg piensa que algún clérigo culto quiso salvar sus restos mortales de la furia iconoclasta desencadenada tras los decretos de Teodosio de 391, y se sirve de una gigantesca piedra reutilizada, por la falta de materiales, en la construcción del ábside de San Marcos que hoy está en el claustro de Santa Apolonia y muestra en relieve la estrella argéada de 8 puntas, y una larga lanza macedonia. Resumiendo: en Venecia hay un objeto perteneciente a una tumba real macedonia proveniente casi con toda seguridad de Alejandría, y de hecho perteneciente a la primera basílica de San Marcos, mandada construir contemporáneamente al traslado de las reliquias del evangelista a Venecia. ¿Podría ser un fragmento de lápida de la tumba de Alejandro? ¿Podrían ser los restos del santo, en realidad, la momia del conquistador? Manfredi recoge las críticas que se han hecho a esta teoría, pero se acaba sumando al clamor por someter al test del radiocarbono 14 los restos atribuidos a San Marcos.

Además de disculparse con los venecianos por si perdieran a su reliquia más famosa, ironiza sobre Liana Souvaltzi, quien dijo haber encontrado la tumba en elOasis de Siwa. Hospedado allí durante un viaje, discutió amigablemente con su convencida hostelera, quien -en el transcurso del debate- le remitió a “la novela de un escritor italiano sobre la vida de Alejandro que la había emocionado por descubrir una dimensión distinta” del conquistador. Fíjate lo que son las cosas: Manfredi llevaba consigo “una de mis novelas y le enseñé la solapa de la cubierta con mi foto” dejando a la anfitriona pasmada y convencida de que el mundo, desde luego, es un pañuelo, un pequeño mundo lleno de misterios. A los que yo sumaría ahora uno nuevo: ¿qué hacía Valerio Manfredi cenando acompañado, en mitad del desierto, a dos mil kilómetros de su casa, con un ejemplar de su propia novela en el bolsillo?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...