¡Echando de menos la edición radiofónica!

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"Sólo unos pocos prefieren la libertad; la mayoría de los hombres no busca más que buenos amos" (Salustio)

domingo, 14 de octubre de 2007

40 AÑOS DESPUÉS, DAVID SE CONVIRTIÓ EN GOLIAT





















Recomiendo efusivamente una lectura que abrumó despiadadamente mi último trayecto en tren entre Barcelona y Manresa: me refiero al último número de La Vanguardia Dossier, que está dedicado al conflicto Israel-Palestina. Aunque el tema te encharca el alma de sangre y tristeza con sólo mencionarlo, me siento obligado a tratarlo con la sutileza que requiere porque en mi horario lectivo en mi nuevo destino docente figura un crédito variable dedicado a la geopolítica que amenaza con eternizarse en áridos debates sobre “paz positiva” y “paz negativa”. Una alumna de trece años reflexionaba en voz alta el otro día ante sus compañeros, mientras yo intentaba convencerles de la diferencia entre “paz justa” y “paz posible”, que –si tan ventajosas resultan las paces pragmáticas y poco idealistas- por qué israelíes y palestinos parecen tan poco dispuestos a intentarlo. Los adolescentes tienen una asombrosa capacidad de helarle la sangre a cualquiera; por lo que –enfrentado a mi ignorancia por una joven brillante- me arrastré hacia un kiosco y me compré el dossier de La Vanguardia.

¡Su lectura es tan apasionante como dolorosa! Abordar los cuarenta años que se cumplen ahora de la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días implica contemplar de golpe 120 años de odios, prejuicios, culpas, estereotipos, desconfianzas y miedos. Cuando la Historia da vértigo, los historiadores pueden ser útiles; por lo que el dossier reseña algunos libros que quieren dar luz sobre el tema. Por un lado, el ex presidente Jimmy Carter critica en Palestina; paz, no apartheid los 40 años de ocupación israelí en Gaza y Cisjordania, aunque siempre ha defendido el derecho de Israel a la paz y la seguridad, y siempre ha condenado con vehemencia el terrorismo palestino. Creo que eso le da suficiente crédito como para seguirle en su crítica de las estúpidas consignas que la Vulgata neoliberal cacarea para explicar el Próximo Oriente: “Israel es la única democracia en Oriente Medio. Está rodeada de dictaduras enemigas cuyo principal objetivo es destruir el estado judío y expulsar a su población al mar. El holocausto inmuniza a Israel contra todas las críticas: todo lo que haga para protegerse contra el terrorismo y garantizar la supervivencia del estado judío es apropiado”.






















Sin duda, el tema necesita de materiales más completos que esas simples consignas. Por eso el dossier de La Vanguardia reseñan también dos estudios recientemente aparecidos: 1967, Israel, the War and the Year That Transformed the Middle East, de Tom Segev; y The accidental empire. Israel and the birth of the Settlements, de Gershom Goremberg. Por ellos sabemos que en 1967 Nasser no tenia intención de atacar Israel, que el estado mayor hebreo lo sabía, que los incidentes fronterizos con Siria que movilizaron a Nasser fueron provocados voluntariamente por unidades israelíes (según confesión del general Moshe Dayan) y que el pánico que se apoderó de los ciudadanos judíos sirvió para justificar una guerra que el estado mayor contemplaba desde mucho antes y que –en lo que podría ser considerada una “revuelta de los generales”, y por qué no, un golpe de estado- fue impuesta al primer ministro de entonces en el curso de una reunión tumultuosa.

No se trata de una cuestión local, del propio estado judío, puesto que el panorama actual en el Próximo Oriente, el que nos afecta a todos, nació de dos consecuencias de la guerra de los Seis Días. Por un lado, el debilitamiento de la influencia soviética que había armado a Egipto y Siria (Nasser expulsó a los técnicos y asesores soviéticos y se pasó al bando americano). Que el prestigio soviético se derrumbara en Oriente no sólo es un capítulo de la evolución de la “Guerra Fría”, porque el descrédito del nacionalismo árabe, laico y socialista, dio paso al prestigio de regímenes conservadores pronorteamericanos: Arabia Saudí sustituyó a Egipto en el liderazgo del mundo árabe y difundió… ¡en fin! No me quiero apartar de lo que intentaba: recomendar el sesudo dossier, que contiene una feliz selección de libros, películas, novelas y enlaces. Y apasionados artículos enfrentados, que discuten pros y contras de las soluciones uniestatal y biestatal. Y la voz a Gideon Levy, columnista de Haaretz, que denuncia la “religión de la seguridad” con la que se justifica todo lo que ocurre en el patio trasero de una democracia que no puede ser tal si ignora tratados internacionales, expropia tierras, traslada colonos, se dedica al pillaje y encuentra justificaciones para tales actos. ¡Porque en Israel también hay almas sensibles que no lloran sólo por los suyos! ¡Y que por eso no son escuchadas! ¡Démosles voz tanto como podamos! ¡Sirvamos para algo!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como todos los progres de mierda, t merecerías sentarte en un autobús en Tel Aviv junto a una chilaba rellena de bombas, a ver si se te pasaba la tontería. Te recomiendo visitar los Santos Lugares y me dices si aquello se puede arreglar, tontolaba. Salva.

Anónimo dijo...

Tío, no es por nada pero se nota q adjudicas el terrorismo sólo a los árabes, y olvidas que ese fue también el padre del estado hebreo. Cuando los ataques sionistas a los británicos se casaron con la compasión del mundo frente al Holocausto, nació el estado judío. Blancapaloma.

laura dijo...

no te conozco, haces un buen análisis pero sin mojarte. estas cosas passan cuando uno no ha estado alli. difiero del compañero que ha dejado el comentario fascista. ver la vida rodeado de muros, de puntos de control, de militares que te denigran como persona... y saber que nada cambiará porqué ellos tienen el poder y el dinero. si hubiera estado alli, seguro que no diría lo mismo. y si ha estado, por favor, visite territorios ocupados, y no solamente los "lugares turistico"

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