¡Echando de menos la edición radiofónica!

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"Sólo unos pocos prefieren la libertad; la mayoría de los hombres no busca más que buenos amos" (Salustio)

domingo, 14 de enero de 2007

ISABEL USURPÓ: LA SOMBRA DE LA ILEGITIMIDAD



















La derecha española rememora el reinado de los Reyes Católicos cual mitificada “unidad nacional”, negando así el consenso historiográfico que lo define como una mera “unión dinástica”. Hoy ya sabemos que la divisa Tanto Monta no tenía el significado que la propaganda españolista le daba: era sólo la divisa que Fernando encargó a su latinista de cabecera, Elio Antonio de Nebrija. El autor de la primera gramática castellana conocía bien la desaprensión del Trastamara hacia cualquier tipo de moral religiosa en el ejercicio de la política; no en vano Maquiavelo admiraba su pragmatismo libre de cualquier compromiso ético al convetirle en prototipo de “príncipe nuevo”. Quizá por eso Nebrija recogió un episodio clásico –soplaban modas renacentistas- que narra la visita de Alejandro, durante su expedición a Asia Menor, al templo de Zeus en Gordion. Un oráculo pretendía que quien deshiciera el nudo inextricable que colgaba en su interior sería el dueño de Asia, por lo que el macedonio –evitándose comidas de olla- lo cortó con la espada diciendo “tanto monta desatar el nudo que cortarlo”. ¡Nada pues de “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”!
Nuestra derecha integrista, sin embargo, sigue mitificando aquel reinado decisivo en los mismos términos que el franquismo. Así lo demuestran las declaraciones de José María Aznar en los últimos meses: después de apelar a la Reconquista (qué palabreja más falsa, ¿no?) como demostración de la supuesta experiencia de España en la lucha contra el terrorismo -igualando de forma zafia e insultante terrorismo con Islam, para lo que hace falta ser burdo y muy mal intencionado-, se mostró “partidario de Isabel y Fernando” (¡!).
No es el único: unos doscientos ultras de extrema derecha empañaron los actos del Ayuntamiento de Granada para recordar el 515º aniversario de la cesión de la ciudad a los Reyes Católicos por parte del rey nazarí Boabdil el 2 de enero de 1492. El grupo, exhibiendo banderas preconstitucionales, lanzó proclamas contra el presidente del gobierno, los inmigrantes y el separatismo. ¡Estos doscientos, como Aznar, también eran partidarios de Isabel y Fernando! Pero hay más: algunos sectores ultramontanos de la iglesia entregaron a la curia vaticana en 1972 la “Causa vallisoletana de beatificación y canonización de la sierva de Dios Isabel I de Castilla en España”. Aunque las protestas de sectores musulmanes y judíos detuvieron el proceso, se ha intentado reactivar desde instancias políticas españolas en distintas ocasiones. Los argumentos de sus apologistas ponen los pelos de punta a cualquiera: se exculpa la implantación de la inquisición porque con ella se jugaba “el ser o no ser del catolicismo en España” y se elogia que su matrimonio “previa dispensa pontificia” sentó “las bases de la unidad de España”.
Para empezar, el matrimonio fue en secreto porque estaba prohibido expresamente por acuerdos anteriores entre Isabel y su hermano el rey Enrique IV: ella había sido consagrada su heredera a cambio de que el rey castellano le buscara un marido portugués que alejara su reino de las ambiciones de un sector conspirador de la nobleza castellana, los Infantes de Aragón. Por eso, Fernando atravesó Castilla de incógnito hasta los feudos de la familia de su madre, Juana Enríquez. Allí los primos contrajeron matrimonio con dispensa papal falsa, que años después sería otorgada por el Papa Alejandro VI. Se trataba pues de una operación política de calado, nada de amor: para consolidarse en el trono castellano Isabel se entregaba a los brazos (armados) de sus intrigantes primos “aragoneses”.
En segundo lugar, la unión dinástica no dio como resultado "España". La “unión de coronas” es más bien una intersección porque –manteniendo comunes la política exterior de la monarquía en tanto es gestión de su patrimonio por la vía bélica o matrimonial- mantiene separados impuestos, moneda, aduanas, tribunales, cortes, leyes, burocracia… De hecho, cuando Isabel muere en 1504, Fernando se retira a sus estados y casa con Germana de Foix: si de ese segundo matrimonio hubiera nacido un heredero, los reinos de ambos consortes no hubieran seguido juntos.
Los apologistas de los RRCC que pretenden la canonización isabelina dicen tantas tonterías que llegan a provocar risa cuando aseguran que, al abastecer un hospital ambulante durante la guerra de Granada, Isabel “se anticipó en siglos a la Cruz Roja” (¡!), o cuando justifican la expulsión de los judíos con el eufemismo “les retiró el permiso de estar en sus reinos”, o cuando aseguran que Isabel actuó con los vencidos “con regia generosidad y caridad cristiana ejemplar”. ¡Y eso que tras vencer a la sobrina a quien usurpó el trono, la encerró de por vida en un convento!
Alfredo Alvar recogió algunas perlas más en la biografía que publicó en Temas de Hoy (2002), aunque también algunos argumentos que dan miedo: cuando dicen que Isabel “se preocupó maternalmente de sus nuevos súbditos americanos” ignoran de forma muy grosera que, mientras ella se preocupaba, el genocidio de la población amerindia proseguía sin contemplaciones. Por todo ello es una buena notícia la publicación de un ensayo de Ana Isabel Carrasco Manchado dedicado a estudiar los recursos de propaganda política y representación simbólica, retórica y ceremonial con los que la usurpadora intentaba justificar sus ambiciones contra los partidarios de su sobrina.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola hombre del tiempo. Leí esta columna, ya que estoy trabajando para mi tesis de literatura con algunos episodios de Fernando e Isabel. Mi pregunta es mucho más básica de lo que tu trabajo merece pero:

¿Me podrías recomendar algunos historiadores conocidos (no por eso confiable) que desarrollen el tema de esta dispensa papal falsa? Me sería de gran ayuda. Muchas gracias, estaré atenta a lo que escribes, creo que desde ya es una gran ayuda.

Francisca

Mi correo: panchadls@gmail.com

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