Un espacio para el encuentro con historiadores y apasionados por la Historia. Con los que se emocionan con la polémica historiográfica, con la divulgación o la investigación. Y creen en la Historia como instrumento de compromiso social. Porque somos algo más que ratones de biblioteca o aprendices de erudito. Porque nuestro objeto de estudio son personas.
Ferran Sánchez: Història. Divulgació. Docència.
"Sólo unos pocos prefieren la libertad; la mayoría de los hombres no busca más que buenos amos" (Salustio)
sábado, 26 de abril de 2014
lunes, 21 de abril de 2014
1914 NO ES UN CISNE NEGRO
La
metáfora de los “cisnes negros” está de moda: la idea es que,
cuando un evento es una sorpresa inesperada y tiene gran impacto,
después es racionalizado retrospectivamente. Un cisne negro sería
uno de esos descubrimientos científicos o tecnológicos, o un
acontecimiento muy trascendente, que -aunque era en realidad
impredecible- es explicado “a posteriori” como si formara parte
de lo deducible. Ha sido Nassim Nicholas Taleb (“El cisne negro:
el impacto de lo improbable”, 2008) quién ha lanzado el
concepto, definiéndolo como “un caso atípico, (…) fuera de
las expectativas regulares porque nada en el pasado podía apuntar de
manera convincente a su posibilidad, […que además...] conlleva un
impacto extremo, [… y para el que inventamos...] explicaciones (…)
después de los hechos”. Resumiendo, un “cisne negro” se
define por su rareza, su impacto y porque se le
otorga,retrospectivamente, previsibilidad. Taleb parte del aforismo
de Juvenal “rara avis in terris nigroque
simillima cygno”, escrita cuando se
presumía que no existían cisnes negros, y que todavía en el siglo
XVI se usaba como declaración de imposibilidad. Entonces, en 1697,
una expedición holandesa en Australia descubrió cisnes negros,
dejando a las élites cultas tan estupefactas como si nosotros
-acostumbrados a postergar para “cuando las ranas crien pelo” o
“los cerdos vuelen” las demandas que no pensamos atender-
descubriéramos una nueva especie porcina con alas en un recóndito
rincón del Amazonas, o un batracio peludo en una de esas islas del
Pacífico donde se ejecutaron los ensayos nucleares.
La
idea más importante del concepto es la previsibilidad que se le
otorga de forma retrospectiva. A toro pasado, creamos un discurso que
explica lo que ocurrió, sin que las causas que hoy le adjudicamos
condujeran ni probable ni necesariamente al cisne negro en cuestión.
Lo que Taleb denuncia es la tendencia humana a (re)explicar los
sucesos improbables e imprevisibles a partir de modelos
interpretativos (re)creados para obviar la fuerza del azar. El libro
de Taleb nos recuerda que vivimos en una realidad tan caótica como
compleja, cuyo futuro está marcado por la incertidumbre. Si tuvo
tanto impacto fue porque apareció en plena crisis financiera del
2008, cuando se demostraba que expertos economistas y cálculos
informáticos habían sido incapaces de prever que aquello ocurriría.
El mismo autor había estudiado matemática financiera y trabajado en
el mercado financiero neoyorquino.
Si
me refiero a él -que no le he leído, ni pienso hacerlo- es porque
Taleb -en su empeño por concluir que conocer el pasado no sirve para
explicar la causalidad- se sirvió de ejemplos históricos, y definió
el estallido de la Gran Guerra, cuyo centenario se está conmemorando
actualmente, como cisne negro. Al hacerlo desmentía la teoría de la
guerra inevitable, que la hacía resultante del imperialismo
orquestado por las burguesías nacionales dispuestas a utilizar los
estados, recientemente conquistados durante las revoluciones
liberales, para pugnar por la conquista de los mercados mundiales. El
máximo ejemplo de esta teoría que pone la explotación de las
colonias en el centro de la explicación causal de la Gran Guerra
tuvo su máximo exponente en el libro “El imperialismo, fase
superior del capitalismo” que Lenin publicó en 1916... A
posteriori, vaya!
Valorando
la casualidad por encima de la causalidad, Taleb afirma que la Gran
Guerra fue una sorpresa, que nunca fue prevista por sus
contemporáneos pese a las supuestas tensiones en aumento, la
competencia comercial entre los estados burgueses, la carrera de
armamentos, la verborrea nacionalista, los compromisos militares de
ayuda mutua, y la creencia (darwinista) en la legitimidad de la lucha
por la hegemonía. Que aquella Europa pueda parecernos una olla a
presión, en la que cualquier chispa podría dar lugar a una
tragedia, no determina que ocurra, diría Taleb: otras crisis
anteriores, añadiría, no desembocaron en guerra general.
En mi opinión, las circunstancias concretas que se precipitaron aquel verano de 1914 pudieron haber contado con alternativas capaces de provocar algún desenlace similar durante alguna de las crisis anteriores. No ocurrió, pero eso no quiere decir que no pudiera haber ocurrido. No estoy reivindicando una historia contrafactual, sino sorprendiéndome de que los historiadores estemos buscando hoy explicaciones para el estallido de la guerra exclusivamente en los comportamientos individuales del centenar de personajes que -pudiendo tomar decisiones equivocadas, o evitando dar pasos oportunos- contribuyó a que Europa se acercara al abismo, y a que -inesperadamente- la guerra se produjera. Que los poderosos de entonces convivieran cotidianamente con las tensiones internacionales, y aquéllas se sucedieran sin traca final, no puede "descausalizarlas". Que la visita del Káiser a Tanger (1905) generara un conflicto diplomático resuelto no significa que las cosas no hubieran podido irse de las manos entonces, tal y como ocurrió cuando los disparos de Gavrilo Prinzip acabaron con el Archiduque Francisco Fernando y su esposa nueve años después en Sarajevo. Deshacer el intrincado "encaje de bolillos" que explotó la guerra puede permitirnos escribir el thriller más apasionante, pero no podemos despreciar las causas profundas que crearon las circunstancias que permitieron que determinado azar (y no otro) fuera posible... El factor azaroso que precipitó 1914 -sea la movilización rusa, el famoso “cheque en blanco” alemán a los austriacos, la indecisión parlamentaria británica, el inasumible ultimátum austrohúngaro a los serbios, o cualquier combinación de ellos a la vez- puede interesarnos a la hora de reconstruir los acontecimientos, pero no convierte su consecuencia -el estallido de la Gran Guerra- en una rareza increíble, puesto que hay factores de fondo que venían atizando el fuego.
Tampoco
la crisis actual es una rareza improbable. Nadie
creía que la crisis fuera a estallar, todos confiaban en el
crecimiento eterno, había expectativas de crecimiento ininterrumpido
y sin embargo se produjo. Pero del mismo modo que la especulación no
determina la crisis, la creencia generalizada en que no ocurrirá
nada no certifica que no se esté gestando. Cuando Taleb sugiere que
la búsqueda de explicaciones a posteriori es retórica banal parece
querernos tan inconscientes como cuando la amenaza pendía sobre
nuestras cabezas; en cierto modo, cuando afirma la improbabilidad de
que aquello ocurriera está justificando/disculpando nuestras
acciones de entonces, las que probablemente no sean determinantes,
pero sí merecen una reflexión formativa para evitar repetir
errores. Cuando por norma un alumno no estudia y confía en su suerte
(constatándole su experiencia que ha pasado de curso con poco
esfuerzo, dos chuletas y un poco de imaginación), aquel castillo de
naipes que es su expediente académico puede venirse abajo. Por mucho
que él creyera que aquello no ocurriría, el cisne negro
aparentemente impredecible se estaba formando, seguramente le fue
advertido, y no era una rareza improbable, sino una posibilidad
voluntaria e interesadamente no contemplada: estudiar cada día da
mucha pereza y no podemos echarle la culpa a sus padres por no obligarle! Puede que la crisis no fuera anunciada con luces de
neón ni grandes titulares; puede que quienes nos mostrábamos
extrañados por el ascenso infinito de los precios de las viviendas,
convertidos en el hazmereír de una sociedad que aparentaba
opulencia, no supiéramos bautizar aquello como “burbuja” por
ignorar los mínimos rudimentos económicos. Pero definir el
suspenso, o el pinchazo especulativo como “cisnes negros”
inesperados, apenas puede servir para legitimar las inconsciencias
previas y evitar el análisis de las responsabilidades: quién iba a
decirlo, parece querer decir Taleb, pobres especuladores de entonces
(que se lo llevaron caliente), no pudieron advertir que venía un
cisne negro. Pudieran advertirlo, o no, lo cierto es que su
comportamiento fue irresponsable, poco ético, y peligroso. Su
resultado fue involuntario, pero homicidio.
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| Gravilo Prinzip, según la serie "37 días", que acaba de emitir la BBC |
La
conversión del azar en el motor de la historia no es nada nuevo. Ya los
más radicales apóstoles de la postmodernidad descalificaron
cualquier cientificidad del estudio racional del pasado por
inaprensible e irreproducible. Se quiso reducir a la Historia a la
categoría de narración para desactivar su carga crítica. La colección de despropósitos, a veces sórdidamente risibles, que incluye la narración de aquel 28 de junio de 1914 puede constituir una narración apasionante; pero la causa fatídica de la Gran Guerra
no fue que Prinzip se encontró inesperadamente el coche del
Archiduque vagando por Sarajevo después de un primer intento
fallido. Aunque tratemos de convertir al azar en el “Deus ex
machina” de la Historia, el implacable juicio que todas las generaciones instruyen a la generación
anterior nos llegará tarde o temprano. Algún día caerá sobre nosotros, y
no valdrá responder que la culpa fue de los dados.
viernes, 18 de abril de 2014
1939-1945: LOS TRAPOS SUCIOS DE LOS ALIADOS
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| Glenn Edwuard McDuffie y Edith Sain |
El
18 de marzo pasado fallecía, a los 86 años, el marinero de la
famosa foto que Alfred Eisenstaedt realizó para “Life” en
Times Square: el envidiable beso conmemoraba la rendición del Japón
en agosto de 1945. Aquel bello final para una tragedia sin parangón
marcaba el comienzo de la operación de reescribir la historia de la
Segunda Guerra Mundial. Y en eso destacó uno de sus principales
protagonistas: Winston Churchill defendía en sus memorias la tesis
de que Hitler había sido el causante del conflicto, que los
partidarios de intentar apaciguarle se habían equivocado, que la
lucha había sido justa, y que la URSS -cuya contribución se
ignoraba tanto como los crímenes de Stalin mientras convenía su
alianza- fue un accesorio. Para Churchill, la liberación empezó en
Normandía y el final de la guerra fue la victoria de la libertad y
la democracia. Puede que la historia, contada así, pueda parecer un
cuento con moraleja y beso apasionado al final, pero tiene un
problema: simplifica una verdad mucho más compleja. ¡Incluso
miente!
Hubo
historiadores que cuestionaron ese discurso onírico: A. J. P. Taylor
(1961) negó la única culpabilidad de Hitler demostrando que no
seguía un calendario de agresiones premeditado sino que –arribista,
temerario y oportunista- forzó el cuestionamiento del tratado de
Versalles con provocaciones improvisadas y precipitadas, que no
seguían ningún plan maléfico esbozado previamente. Al sustituir la
responsabilidad del Maligno (sea Hitler o el Káiser) por un estudio
de causas más profundas, Taylor ya sugería el “cierre incompleto”
de la Gran Guerra que significaron los tratados de 1918.
Recientemente esta teoría parece estar triunfando: ambas guerras
mundiales se estudian como un sólo conflicto encadenado -una
“segunda guerra de los treinta años”- cuya cronología más
amplia, además de permitirnos incluir en el desarrollo de los
acontecimientos algunos focos de tensión que no se apagan en 1918 y
aquellos que -en Asia- empiezan antes de 1939, supera la visión
eurocéntrica y muestra la relación dinámica entre los fascismos,
la URSS y las potencias imperiales.
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| Fotograma de "El día más largo" (y no de "La muerte os sienta bien") |
Sin embargo, las interpretaciones con matices suelen tener menos éxito que las de “buenos y malos”. Por eso Hollywood, sirviéndose de la visión “churchilliana” de la guerra, ha logrado crear un imaginario propio sobre la contienda que sirvió para legitimar el papel hegemónico de los Estados Unidos durante la Guerra Fría: en películas como “El día más largo” (1962), un buen puñado de machotes -John Wayne, Henry Fond, Robert Mitchum, Sean Connery...- consagraban la idea de una nación idealista que entraba en guerra para restaurar la libertad y la justicia en Europa. Jacques R.Pauwels escribía en “El mito de la guerra buena. Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial” (2002) que los soldados luchaban -antes que por ninguna ideología- para que la guerra acabara, o -como dice un personaje de “Salvad al soldado Ryan”, una visión mucho más realista y menos elegante de lo que es la guerra- “por el derecho a volver a casa”.
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| Steven Spielberg (1998). La guerra se parece más a esto que al glamour de la foto anterior |
Pero lo peor de la visión oficial de la II Guerra Mundial -debate sobre las responsabilidades y mitificación de los combatientes como héroes patéticos aparte- es que, como ha denunciado Donny Glucsktein en "La otra historia de la Segunda Guerra Mundial: Resistencia contra Imperio" (2013), evita las referencias al movimiento de resistencia que liberó Europa. Los sueños de estos "pueblos en armas" que sufrieron lo indecible contra los nazis eran tan radicales, había una distancia tan insalvable entre resistentes/partisanos y los gobiernos aliados, que los vencedores tuvieron que emplearse a fondo para crear el mito de que sus gobiernos sintonizaban con los proyectos de liberados. Trostky ya les caló cuando afirmó que no luchaban contra el fascismo sino a favor de su propia dominación: "la victoria de los imperialistas franceses y británicos no sería menos terrible para el destino de la humanidad que la de Hitler y Mussolini (...) la tarea que la historia nos impone no es apoyar a una parte del sistema imperialista contra la otra, sino acabar con el sistema como un todo (...) los bolcheviques también defendemos la democracia, pero no ese tipo de democracia gobernada por 60 reyes no coronados"
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| El autor es profesor del Stevenson College de Edimburgo |
Gluckstein
llama a ese combate por una democracia auténtica la GUERRA POPULAR,
y pone como primer ejemplo la resistencia contra Franco: una lucha
que combinaba la resistencia en el frente y la guerra de clases tras
las líneas, que colectivizó el 80% de las empresas. Orwell, que lo
vio, escribió que “la clase trabajadora tenía el poder (…)
se había colectivizado hasta a los limpiabotas, cuyas cajas se
habían pintado de rojo y negro. Camareros y dependientes te miraban
a la cara y te trababan como a un igual. Las formas serviles y
ceremoniales de hablar desaparecieron (…) las propinas se
prohibieron por ley”. Al actuar la República contra las
fuerzas populares liberalizadoras durante los Fets de Maig de 1937 se
“apagó el entusiasmo popular”.
Sin embargo, había nacido una forma de hacer la guerra, que el autor
persigue por los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial y que
los manuales evitan. Gluckstein no disculpa los excesos de la violencia
popular, pero advierte que palidecen ante los métodos de los rivales
imperialistas.
Los
manuales pasan de puntillas, es cierto, por el apoyo que los aliados
ofrecieron al régimen griego, a pesar de que -desde 1936- la
monarquía había salvado las huelgas generales impulsadas por los
comunistas llamando a un fascista, el general Metaxas, para gobernar.
Pese a la afinidad ideológica, Mussolini había atacado Grecia
pensando que sería una presa fácil. Y cuando los nazis tuvieron que
venir a ayudarle encontraron tan durísima resistencia que -evitando
el aprovisionamiento de Rommel en África- permitió la victoria de
El Alamein. La hazaña del Frente de Liberación Nacional no le
permitió conseguir el aplauso de Londres, cuyo apoyo a los
monárquicos conservadores tendrá su continuidad en la terrible
guerra civil griega (1945-1949): una tragedia que se llevó al 7% de
la población y terminó con la derrota del pueblo en armas.
Tampoco
se nos cuenta que, tras el reparto germano-soviético de Polonia,
Stalin atacó a Finlandia; y que -pese a que la declaración de
guerra franco-británica a Alemania no precipitaba demasiadas
movilizaciones- los proyectos para liberar Finlandia avanzaban
deprisa, y sólo fueron detenidos por la rendición de los
fineses. La caza de brujas contra comunistas que corría
en el interior pareja a esa movilización -que incluyó la suspensión
de 300 ayuntamientos comunistas, la prohibición de Ce Soir y
L'humanité, o el encarcelamiento de diputads electos que
habían denunciado el apaciguamiento (“Francia ha cedido al
chantaje, traicionado a un aliado, allanado el camino a la dominación
alemana”, habían dicho)- nos debería hacer reflexionar sobre
la naturaleza del estado francés y la precipitada rendición que
-ante el ataque nazi- materializó Pétain diciendo que “lo
único que se puede hacer es acabar, negociar y aplastar a la Comuna
como hizo Thiers”. La decisión fue aplaudida por la derecha,
alegando que -puesto que la guerra había estallado para defender
Polonia y los polacos se habían rendido- no merecía ya la pena
continuarla.
| Pauwels dice que los aliados impusieron a De Gaulle "con calzador" |
Tampoco
en Italia los aliados cooperaron con el frente antifascista,
demasiado de izquierdas para ellos, porque si se convertían en
protagonistas de la liberación podrían imponer sus reformas.
Prefirieron pactar con la élite tradicional: la monarquía, los
banqueros, industriales, terratenientes, el Vaticano... que habían
posibilitado la llegada de Mussolini al poder. Algunos italianos
hablaron de un “fascismo senza Mussolini”. En medio del
caos que siguió al fin del Duce, en un contexto de guerra civil, los
aliados avanzaban hacia el norte: en esta ocasión tenían prisa por
llegar a Berlín antes que Stalin, quien -por su parte, habiendo
tomado nota- también se dedicó a crear estados títere en la Europa
que “liberaba”.
La
lista de trapos sucios de los presuntos liberadores sería muy larga:
nuestro autor se detiene en los bombardeos “estratégicos” (¡!), lanzados sobre la población civil
indefensa de Dresde o Hamburgo, y en muchos otros episodios. Me hubiera gustado encontrar también
referencias a las relaciones de Hitler con Henry Ford, la General
Motors, o la Texaco, pero -en su ausencia- seguro que los capítulos
dedicados a la Guerra del Pacífico contendrán emociones fuertes y algún que otro bombazo. Una demostración de fuerza
descomunal que, además de precipitar la derrota japonesa, advertía
al “amigo” soviético de quién la tenía más grande. La bomba,
quiero decir. Voy a seguir leyendo...
domingo, 30 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
ANDREU JAUME: "A L'ÈPOCA VICTORIANA HI HAVIA MOLTA FAM"
A
Fent Història acabem d'enviar als socis el butlletí núm. 23.
Corresponia al segon semestre de l'any 2013, però fins ara no hem
pogut superar totes les gestions d'impremta, correcció, maquetació
i estilisme que comporten tenir a punt una publicació. Treballem amb
professionalitat, però des del voluntariat. Fa molts anys que ho
estem fent, i -malgrat que la nostra revista no és Past&Present-
la veritat és que es deixa veure, fa goig i demostra que som
constants, rigorosos i apassionats per la Història. El dossier
d'aquest exemplar tracta sobre l'època victoriana, i s'hi pot trobar
l'entrevista a la que -tant amablement- va accedir Andreu Jaume
(Palma, 1977), editor de Lumen i Llicenciat en Filologia romànica
per la Universitat de Barcelona. Aquest inquiet professor de
literatura no solament ha editat la correspondència de Jaime Gil de
Biedma; també algunes de les obres d'Oscar Wilde. Per això, i
perquè des del proper mes d'abril impartirà un curs sobre la
literatura victoriana a l'Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès,
ens hi hem adreçat.
En què consistirà el curs?
Una panoràmica de la literatura victoriana, en novel·la, poesia, assaig i teatre.
Com va impactar l'experiència imperial en la literatura?
Doncs d'una manera determinant: la literatura va assolir la vocació d'universalitat romana que de fet tenia des de Shakespeare, però al mateix temps va fer que els escriptors fossin conscients dels problemes socials i polítics que l'expansió comportava.
Podem dir que hi ha obres que legitimen els valors de l'imperialisme?
Hi ha de tot: obres que ho legitimen, que l'impugnen. El període és tan vast que costa molt de reduir a una fórmula. Hi ha Kipling, però també Conrad. I ni l'un ni l'altre es poden reduir a una ximpleria ideològica.
Una altra de les experiències que sovintegen la literatura victoriana sembla ser la fam. Per què?
Senzillament perquè n'hi havia molta. La vida de millions de persones, des de la revolució industrial, era molt dura i les diferències de classe molt notòries.
Com s'ha tractat, durant el recent bicentenari, la figura de Dickens? Sabem què li va inspirar les seves obres?
Bé, tota obra literària és producte de la imaginació, però Dickens s'encara al seu temps i treu material de la seva experiència periodística i de l' observació.
Hi ha algun personatge literari que recordi / representi la reina Victòria? Com es tracta la seva figura?
No em vé al cap cap exemple. Crec que en general, els millors escriptors parlen de qüestions socials, íntimes i familiars, més que de la figura de la reina, que va ser tractada amb més llibertat pels eduardians i el grup de Bloomsbury.
Lytton Stratchey va escriure que va ser “una era en què les línies mestres eren esplèndides, i els detalls sòrdids”. La biografia que va escriure de la Reina Victòria, era una crítica? Com es pot interpretar “Eminentes victorianos”?
Stratchey és un gran assagista i fa la primera gran lectura crítica del període, tant de la figura de la reina com de les principals figures intel.lectuals de l'època. Crec que Eminent Victorians és un treball exemplar. És com si algún, avui en dia, s'atrevís a ver un llibre titulat "Eminents personatges de la Transició" i les examinés amb detall. Però ningú no ho ha fet.
El regnat de Victòria és molt llarg, i en una cronologia tan llarga hi ha escriptors, obres i estils ben diferents... És una categoria vàlida, doncs, l'etiqueta “victoriana”?
És una manera de simplificar i acotar un terreny d'estudi.
Per què hi ha tantes dones escrivint novel·les, des de Jane Austen? Les germanes Brontë, George Eliot?
Bé, Jane Austen no pertany pròpiament a l'era victoriana, però es veritat que hi ha moltes dones escrivint i llegint. I no només a Anglaterra. El fet té a veure amb l'extensió i problematització de la lectura, el culte a la lletra impresa i a la sublimació de la represió pròpia de la moral d'aquell temps.
Benjamin Disraeli, a més de primer ministre, va ser l'autor de “Dos nacions”. Quina importància té aquesta obra?
És important com a document, més que com a literatura. Disraeli volia mostrar les terribles condicions en què vivia la clase treballadora.
Va
contribuir la novel·la en la formació del codi de valors que
anomenem “moral victoriana”? (deure, treball, moral, virtuts
domèstiques…)
No, si de cas, el que va fer és examinar la moral, explorar-la, expressar-la, confrontar-la, que és el que ha de fer la literatura.
Una recomanació raonada per a algú que vulgui començar a gaudir de la literatura victoriana?
Hi ha molt per on començar: els contes de Nadal de Dickens, que donen idea de la caritat, Cims borrascosos, d'Emily Brontë, la millor expresió de la sexualitat oculta i transgresora del temps. I Kipling i Conrad com a narradors de l'expansió colonial.
La seva obra preferida d'aquest període. Per què ho és?
Probablement "Cims borrascosos": es una relectura de Shakespeare i la Bíblia.
En què consistirà el curs?
Una panoràmica de la literatura victoriana, en novel·la, poesia, assaig i teatre.
Com va impactar l'experiència imperial en la literatura?
Doncs d'una manera determinant: la literatura va assolir la vocació d'universalitat romana que de fet tenia des de Shakespeare, però al mateix temps va fer que els escriptors fossin conscients dels problemes socials i polítics que l'expansió comportava.
Podem dir que hi ha obres que legitimen els valors de l'imperialisme?
Hi ha de tot: obres que ho legitimen, que l'impugnen. El període és tan vast que costa molt de reduir a una fórmula. Hi ha Kipling, però també Conrad. I ni l'un ni l'altre es poden reduir a una ximpleria ideològica.
Una altra de les experiències que sovintegen la literatura victoriana sembla ser la fam. Per què?
Senzillament perquè n'hi havia molta. La vida de millions de persones, des de la revolució industrial, era molt dura i les diferències de classe molt notòries.
Com s'ha tractat, durant el recent bicentenari, la figura de Dickens? Sabem què li va inspirar les seves obres?
Bé, tota obra literària és producte de la imaginació, però Dickens s'encara al seu temps i treu material de la seva experiència periodística i de l' observació.
Hi ha algun personatge literari que recordi / representi la reina Victòria? Com es tracta la seva figura?
No em vé al cap cap exemple. Crec que en general, els millors escriptors parlen de qüestions socials, íntimes i familiars, més que de la figura de la reina, que va ser tractada amb més llibertat pels eduardians i el grup de Bloomsbury.
Lytton Stratchey va escriure que va ser “una era en què les línies mestres eren esplèndides, i els detalls sòrdids”. La biografia que va escriure de la Reina Victòria, era una crítica? Com es pot interpretar “Eminentes victorianos”?
Stratchey és un gran assagista i fa la primera gran lectura crítica del període, tant de la figura de la reina com de les principals figures intel.lectuals de l'època. Crec que Eminent Victorians és un treball exemplar. És com si algún, avui en dia, s'atrevís a ver un llibre titulat "Eminents personatges de la Transició" i les examinés amb detall. Però ningú no ho ha fet.
El regnat de Victòria és molt llarg, i en una cronologia tan llarga hi ha escriptors, obres i estils ben diferents... És una categoria vàlida, doncs, l'etiqueta “victoriana”?
És una manera de simplificar i acotar un terreny d'estudi.
Per què hi ha tantes dones escrivint novel·les, des de Jane Austen? Les germanes Brontë, George Eliot?
Bé, Jane Austen no pertany pròpiament a l'era victoriana, però es veritat que hi ha moltes dones escrivint i llegint. I no només a Anglaterra. El fet té a veure amb l'extensió i problematització de la lectura, el culte a la lletra impresa i a la sublimació de la represió pròpia de la moral d'aquell temps.
Benjamin Disraeli, a més de primer ministre, va ser l'autor de “Dos nacions”. Quina importància té aquesta obra?
És important com a document, més que com a literatura. Disraeli volia mostrar les terribles condicions en què vivia la clase treballadora.
Va
contribuir la novel·la en la formació del codi de valors que
anomenem “moral victoriana”? (deure, treball, moral, virtuts
domèstiques…)No, si de cas, el que va fer és examinar la moral, explorar-la, expressar-la, confrontar-la, que és el que ha de fer la literatura.
Una recomanació raonada per a algú que vulgui començar a gaudir de la literatura victoriana?
Hi ha molt per on començar: els contes de Nadal de Dickens, que donen idea de la caritat, Cims borrascosos, d'Emily Brontë, la millor expresió de la sexualitat oculta i transgresora del temps. I Kipling i Conrad com a narradors de l'expansió colonial.
La seva obra preferida d'aquest període. Per què ho és?
Probablement "Cims borrascosos": es una relectura de Shakespeare i la Bíblia.
domingo, 16 de marzo de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
RECORDANT 2013 (1): LA BATALLA DE TETUÁN DE FORTUNY
Durant l'estiu de l'any passat l'estació de metro de Tetuán va acollir en les seves parets unes grans reproduccions sobre vinil de “La batalla de Tetuán”. S'anunciava així l'exposició que oferia el MNAC amb motiu del 175è aniversari del naixement de Marià Fortuny, i que -a diferència de la gran retrospectiva de fa 10 anys- estava dedicada exclusivament a una de les obres estrella del museu. La iniciativa al metro feia pensar en una reflexió de gran format, però finalment “La batalla de Tetuán de Fortuny, de la trinxera al museu” ocupava amb prou feines una saleta propera a la paret des de la que presideix un espai gran del museu, i dos raconets -a ambdós costats de la pintura- francament decebedors. Vaig pensar que, reduïda la despesa en cultura per culpa de la crisi, cal innovar en el petit format i allargar el pressupost; però la veritat és que la desproporcionada convocatòria soterrada em va despertar unes expectatives que solament hauria compensat si hagués estat un profund erudit en art. No és el cas!
Esbossos
i dibuixos, però també alguna mostra d'armament i algunes
fotografies constituïen una modesta ruptura respecte del que
acostumen a ensenyar els museus d'aquest tipus, habitualment
dedicats, sense cap guarniment, a les obres d'art. La ruptura no va
anar massa enllà: hi havia pocs cartells explicatius i no vaig
trobar aleshores cap discurs interpretatiu; ha estat ara que la
lectura del llibre m'ha permès mesos després, conèixer
l'apassionant història del quadre.
Resulta
que Marià Fortuny va acceptar l'encàrrec d'una sèrie pictòrica
que havia de decorar les parets del saló de sessions del Palau de la
Diputació de Barcelona amb escenes de les campanyes africanes de
1859, quan l'organisme provincial havia finançat el batalló de
voluntaris que va dirigir Joan Prim. El resultat de l'expedició fou
modest, però el fervor patriòtic dominant legitimava la campanya
com a continuació de la Reconquista i croada civilitzadora. En
aquest context, Fortuny havia de pintar una crònica militar que
exaltés l'estat. El seu viatge al Marroc, però, el permetria
descobrir el món islàmic i encetar el gènere orientalista. Jordi
Carbonell explica com els apunts al natural, atent a les
peculiaritats visuals del paisatge, el conduïren a deixar de banda
les fórmules de taller. L'enlluernadora arribada a l'Àfrica ens ha
deixat un bon munt de llapis i aquarel·les representant paisatges,
racons urbans, escenes de vida als carrers, retrats de jueus i
musulmans, i també escenes amb soldats i els seus comandaments. Un
exemple: l'aquarel·la “Nuestra tienda de campaña”, actualment
al Museu d'Art i Història de Reus, representa l'assistent de
Fortuny, el medallista Jaume Escriu, escrivint damunt d'una caixa,
dins la tenda on van viure fins que -rebuts per Prim- se'ls va deixar
instal·lar-se amb l'Estat Major.
La
batalla de Tetuán ja s'havia produït mentre Fortuny navegava cap a
Àfrica. Va estar present en les negociacions de pau, que li van
permetre veure l'enemic de prop … i retratar-lo de lluny! Pedro
Antonio de Alarcón explica en el seu “Diario de un testigo de la
guerra de África” com el General O'Donnell va amonestar el pintor
José Vallejo per dibuixar de prop els musulmans: “Habiéndose
sentado en el suelo frente a la tienda, al principio de la entrevista
(…) O'Donnell, que le vio armado de un lápiz y sabía la
repugnancia que tienen los musulmanes a ser retratdos, hízole una
señal de que se retirara”.
Fortuny
sí que va ser testimoni, en canvi, de les batalles de Castillejos i
Wad Ras, de la que Prim relata -en una carta a Víctor Balaguer- “que
los catalanes se batieron como tigres (…) muriendo y matando
hicieron retroceder a los moros espantados de pelear con gente tan
bravía (…) de 257 que entraron en combate, 7 oficiales y 111
hombres muertos o heridos. Brava es la gente de mi tierra”.
Ja de
tornada, Fortuny va iniciar un viatge a París per estudiar les obres
de propaganda imperialista que podien inspirar-lo. A Roma retrobà
Alarcon i pintà La odalisca. Després va retrobar els escenaris de la
batalla, ja acabada la guerra i sense pressions, passant inadvertit, descobrint la suggeridora llum de
Tánger. Però malgrat
que el 1863 el compromís adquirit es va reduir a un sol quadre, es
mostrava amoïnat, no aconseguira acabar l'encàrrec, s'hi referia despectivament com “el gran quadre”
i -com que va deixar de cobrar una pensió- n'abandonà l'execució
amb l'esperança de continuar-lo més endavant. El 1870 escrivia al
president de la Diputació que “es cierto que en 1860 siendo yo
bastante joven acepté irreflexivamente un encargo para cuya
ejecución se destinaba una suma que aunque se creyera importante
como remuneración del trabajo, era sin duda insuficiente para la
materialidad de los gastos que los estudios de semejante obra
requerían”. Així que va tornar els diners de l'encàrrec,
justificant la decisió per l'actuació desafortunada de la Diputació, que, com diu Carbonell, “quan estava en el punt
culminant de la seva carrera i feia poc que s'havia vengut La vicaria
a un preu elevadíssim, se li va reclamar que complís els seus
compromisos”. En mostrar-se disposat a cancel·lar el contracte i
tornar els diners, els membres de la Diputació el van titllar de
vanitós i ingrat. El quadre va quedar sense acabar, penjat a
l'estudi de Roma. Poc després de morir Fortuny, la Diputació
l'adquirí per 55.000 pessetes i el penjà al saló de sessions.
Malgrat que la historiografia sempre ha enaltit aquesta pintura
inacabada, el seu autor havia viscut el procés de creació amb
frustració. Aleshores, la seva inesperada mort en ple zenit de la
seva carrera va projectar sobre “La batalla...” el desig de
reparar l'injust oblit del millor pintor català del segle XIX. Jordi
Carbonell va trobar, però, una crítica anònima en el diari “El
diluvio” (1880): “No es un cuadro que representa una batalla ni
es una escaramuza, ni un mal simulacro de destacamento, sino un
lienzo pretencioso que da una tristísima idea de la imaginación y
el talento de Fortuny, y que apenas la da de su talento de colorista,
pues no está de mucho acabado (…) por consiguiente, es necesario
que los que quieran dedicarse al estudio de Fortuny escojan alguna de
las obras que le dieron fama, y no un cuadro desatinado, que su
familia debía echar a una hoguera”. En articles publicats poc
després, el misteriós crític insistia a considerar un error que la
Diputació l'hagués comprat, però reconeixia que era un encert
haver pagat una misèria -“50.000 pesetas dadas por un lienzo de 30
palmos de un autor que venía sus cuadros de un metro a 100.000
francos”- i afegia que “si Fortuny pudiese resucitar y viese su
lienzo en la Diputación de rodillas pediría que se lo restituyesen
por doble cantidad de la dada a su familia y, obtenido, lo rompería
con cólera, indignado de que los suyos hubieran vendido una obra que
todos sus amigos y parientes sabían que despreciaba”.
Carles
Pirozzini va defensar posteriorment, en el diari La Renaixensa,
l'encert de les autoritats i de reconeixement de les virtuts
artístiques de la pintura, i aquesta consideració tan positiva del
quadre li ha garantit un llarg itinerari pel Palau de Belles Arts de
l'Exposició (1888), l'església de Sant Esteve d'Olot (on es
custodia, enrotllat, durant la guerra civil), Reus (on està exposat
el 1939 durant la commemoració del centenari de Fortuny), el Museu
d'Art Modern a la Ciutadella (1957) i l'exposició “Fortuny, Dalí
y sus batallas de Tetúan” (1962).
Aquesta exposició és
interessantíssima! Tot i que semblava més un acte propi de la
cultura de masses més alternativa dels Estats Units, va sacsejar,
com diu Jordi Carbonell, una “ciutat immersa en una dinàmica
ensopida, poc amant de concessions a cosmovisions cosmopolites”.
Aquesta figura controvertida, d'egolatria estudiada i cerimoniositat
litúrgica, que va ser Dalí,va aconseguir emparentar-se amb Fortuny.
L'agitador cultural, tolerat solament perquè la seva sobreactuació
era un divertimento intrascendent, compensava qualsevol dimensió
subversiva amb un discurs reaccionari: l'exposició aprofitava les
Festes de la Mercè i totes les autoritats del franquisme, cofoies en
les fotos de l'acte inaugural, volien superar l'aïllament cultural
que patia la societat barcelonina fent servir l'artista català més
internacional. En un moment d'obertura del règim, utilitzar aquell
freeky famós arreu també per un passat difusament republicà li
netejava la cara. La revitalització de Fortuny servia d'instrument
per al lluiment d'aquell esperpent de màgic pinzell i sinistre
silenci.
No era
possible que el MNAC pogués tornar a encarar aquells dos quadres, ja
que el de Dalí forma part de la col·lecció del Morohasshi Museum of Modern Art, a
Fukushima (Japó). La
dificultat quedava ben lluny dels objectius de l'exposició de l'any
passat! Però tampoc no caldria tanta ambició per aconseguir l'exposició que "La batalla de Tetuán" mereixia. El trencament
del discurs expositiu tradicional oferint cartells explicatius
d'alguns aspectes concrets hauria d'haver anat més lluny. I
atrevir-se a tocar aspectes més a fons: la mirada "orientalista", que diria Edward Said, la relació de Fortuny
amb Prim, en el bicentenari del General, o l'ús que li va donar Dalí haurien estat enfocaments apassionants. No hauria estat fàcil, però, parlar del
patriotisme espanyolista dels voluntaris catalans de 1859, la mirada
colonialista de l'elit que Prim representava i de Dalí pintant deliris imperials i reminiscències de la "Reconquista" durant la dictadura. I menys en el context
actual! Però hauria estat sa, provocador, profitós i aclaridor.
domingo, 19 de enero de 2014
PRÀCTICA 2: "L'ANGLESA I EL DUC"
- Busca a la xarxa alguna informació sobre la pel·lícula o la seva fitxa tècnica, i redacta un text de 10 línies amb aquest recull de dades. Hi pots incloure les reaccions de la crítica, si les trobes, i contrastar-les amb la teva mateixa opinió.
- Escriu un petit informe presentant els personatges històrics que fan de protagonistes: l'aristòcrata anglesa Grace Elliott, i Felip d'Orléans (també anomenat Felip Igualtat). Afegeix també Maximilien Robespierre, que apareix breument al final de la pel·lícula.
- La primera escena es desenvolupa el 1790
- En quina fase de la revolució francesa es troba aquesta seqüència i quines fites ens permeten situar-la?
- Fes un petit resum del que havia passat fins aleshores...
- Com es governa França en aquell moment? Quina imatge ens ofereix el director de la pel·lícula del París d'aquell momento?
- Com es fa referència en aquestes primeres seqüències als “emigrées” i als “sans-culottes”? Qui eren aquests personatges?
- Què opinen els protagonistes sobre la revolució i la monarquia? Quin és moderat i quin és radical? En què se'ls nota? Escull tres frases de cadascun que et permetin demostrar quines són les seves idees.
- La segona part de la pel·lícula es densenvolupa a partir del 10 d'agost de 1782
- Quins esdeveniments hi surten reflectits? Per què van esclatar?
- En quina fase de la revolució es desenvolupa aquesta segona part? Com és ara la situació de cadascun dels protagonistas?
- Explica què li encarreguen a la protagonista, quin perill corre, a qui ajuda, i què té a veure amb els esdeveniments aquest Champcenetz?
- Com decideix mostrar els sans-culottes el director de la pel·lícula? En quines escenes i amb quina actitud?
- La tercera part de “La anglesa i el duc” es desenvolupa a començaments de 1793
- A quins esdeveniments fa referència? Com condicionen els protagonistes, i la seva relació?
- En quina fase es troba la seva relació, i en què consisteix?
- Per què diuen que el rei ha faltat a la seva paraula a la nació? Explica en què van consistir els esdeveniments a què es refereixen.
- Quina opinió té el General Dumoriez davant aquests fets, i per què ser-ne amiga resultarà perillòs per a la George Elliott més endavant?
- Les visions de la Revolució:
- Quina opinió transmet L'anglesa i el duc sobre la revolució?
- Creus que hi ha temes que no toca?
- Quins procediments es fan servir per oferir-nos aquesta visió?
- Creus que el cinema ha de tenir en compte les diverses opinions sobre un esdeveniment, o que la llibertat del director per denunciar aquell experiment polític terrible no ha d'estar condicionada per res? Argumenta la teva resposta.
- A classe vam dedicar una sessió a conèixer el drama personal de la Reina Maria Antonieta, però no sempre les dones aconsegueixen en el discurs històric l'espai que mereixen. Fes la prova amb el teu llibre de text, i raona per què creus que hi ha poques dones.
- Per compensar-ho, busca información d'una d'aquestes dones que van exercir de testimonis i/o protagonistas de la Revolució Francesa. Construeix una petita biografia sobre ella. Si prefereixes, confecciona un fris cronològic on figurin els principals esdeveniments, les etapes diferenciades per colors, i imatges que et permetin comparar les trajectòries de la George Elliot i el personatge que has escollit: Olimpia de Gouges, Théroigne de Méricourt, Carlota Corday, Claire Lacombe, Thérésia Cabarrus, - Josefina Beauharnais, Lucile Desmoulins, Rose Lacombe, Madame de la Tour du Pin, Madame Roland
martes, 31 de diciembre de 2013
lunes, 30 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
MAQUIAVELO, EL EX-REPUBLICANO. 500 AÑOS DE "EL PRÍNCIPE"
El
pasado día 10, hoy hace cuatro días, una conocida carta de Nicolás
Maquiavelo cumplió 500 años. El pensador florentino, en su retiro
forzado de Sant'Andrea in Perccusina, marginado por el retorno de los
Médicis al gobierno de Florencia, se dirigía a su amigo Francesco
Vettori citándole de pasada el opúsculo que estaba escribiendo. La
referencia constituye el primer testimonio del nacimiento de El
Príncipe, por lo que el departamento de Historia de la
Filosofía, Estética y filosofía de la cultura de la Universidad de
Barcelona celebró -en conmemoración- una jornada internacional muy
interesante en la que tuve ocasión de escuchar al gran experto
italiano en Maquiavelo. En tanto el florentino dejo dicho que había
querido escribir “sin palabras magníficas” y sin retórica, era
especialmente oportuno que la conferencia que abrió la jornada
llevara precisamente por título “Un Príncipe sin retórica”.
El ponente, el profesor de literatura medieval italiana Francesco Bausi, de la
Universidad de Calabria, verá traducido al español en breve su
estudio, y la verdad es que -por lo que pude escuchar- promete.
Desde el primer minuto de su ponencia, el profesor Bausi denunció cómo el nacionalismo y la consideración del personaje como humanista han “sepultado” al verdadero Maquiavelo. Hemos considerado a Nicolás un “sumo filósofo”, decía, incluso le hemos tratado de “inventor de la ciencia política” hasta el punto de convertirle en el “anticipador del pensamiento laico y libre”: hemos hecho de “El Príncipe”, en definitiva, el acta de nacimiento de la modernidad antropológica, filosófica y política, atribuyéndole, dijo el profesor Bausi, “un peso y una responsabilidad excesivas”. Urge pues, continuaba, sumergir el texto en su tiempo, y en la biografía de su autor, un fino y realista observador de la política gracias al observatorio privilegiado que le facilitaron sus años de experiencia diplomática al servicio de la república florentina. Esa es la hoja de servicios que agitaba ante los Médici cuando escribía “El Príncipe”. Decía Franceso Bausi con sorna que si, siguiendo la tradición de los “Espejos de Príncipes” escritos en el pasado, Maquiavelo les hubiera recomendado ser justos y virtuosos, nadie -conocedor de su curriculum- le hubiera tomado en serio. Y es que su opúsculo constituye un análisis realista de la política de su tiempo hecho con un estilo directo y sin “palabras ampulosas y solemnes” ni circunloquios ni sofisticadas figuras literarias; en parte porque su experiencia le había proporcionado la capacidad de analizar fríamente las situaciones, informar a sus superiores con precisión y actuar con resolución.
Dicho
de otro modo, no parece que “El Príncipe” sea un ensayo
especulativo, ni la obra de “un cultísimo erudito, un brillante
retórico o un docto filósofo académico”. Maquiavelo no es
Picco della Mirandola! Ni contratarle acrecentaba el prestigio y la
magnificencia de los Médicis, ni su compromiso con la república y
el proyecto de milicias ciudadanas hacía de él un súbdito fiable,
por lo que en 1512 fue uno de los dos únicos miembros de la
cancillería que perdió su empleo. Con el mismo pragmatismo que le
había caracterizado hasta entonces, mostró entonces sus
credenciales ante los Médicis, lo que podría no constituir ninguna
contradicción respecto a su trayectoria, puesto que quizá aspiraba
a que ellos se convirtieran en el dique que contuviera “el poder
excesivo y el miope conservadurismo de la vieja nobleza florentina”
que celebraba el final de la República. Ese nuevo papel de
intelectual orgánico, confirmado cuando las imprentas filomediceas
publican su “Arte de la guerra” (1521), explica que,
durante el efímero retorno republicano de 1527-1530, recién
fallecido él, nadie le recuerde más que como un servidor de los
Médicis. El profesor Bausi abundó en algunos ejemplos que
demuestran cómo sus amigos le habían dado la espalda.
![]() |
| Pintado por Rafael. Al fondo, un recordatorio de quien le protege... |
![]() |
| Lorenzo de Médicis, Duque de Urbino |
La obra caducó pronto, porque las circunstancias que la habían convertido en un manual de autoayuda ad hoc habían prescrito al fallecer Lorenzo en 1519. Con fino olfato, el profesor Bausi advierte que al frente de la familia Medicis quedaban dos altos prelados (el Papa León y el Cardenal Giulio), que no podían convertirse en “príncipes” de Florencia y que “tenían mucho interés en mostrar moderación en el gobierno ciudadano a la espera de que los sucesores más jóvenes dela familia -Ippolito y Alessando-, hijos respectivamente de Giuliano y Lorenzo- consiguieran la mayoría de edad”. En ese contexto, la publicación de un libro como el Príncipe, dedicado a un Médici, hubiera sido impensable y contraproducente. El libro queda guardado en el cajón y Maquiavelo, consultado por el cardenal Giulio sobre la posible reforma constitucional de Florencia, recomienda excluir para la ciudad una solución principesca e impulsar un “gobierno mixto” de tipo republicano, “que asegure la representación de todas las clases sociales y que permita a los Médici una supremacía sólo indirecta y oculta”: aunque a mi juicio el ferviente republicano vuelve aquí a aparecer, como el Guadiana, lo cierto es que Francesco Bausi responde a la Escuela de Cambridge llamando “mito” a la consideración de Maquiavelo como tal. Parece, como decía Blanca Llorca en su réplica al profesor Bausi, que -pese a combatir los anacronismos- Skinner o Pocock pecaron de lo mismo cuando relacionaron El Príncipe con el pasado del autor y ni pensaron en que su cocción pudo continuar después de 1513. Francesco Bausi apuesta por una redacción dilatada en el tiempo, fragmentaria y nada compulsiva, y unos valores menos radicales. ¿Será la obra maquiaveliana, al final, continuadora de la cultura municipal oligárquica vulgar florentina del Quattrocento?
jueves, 12 de diciembre de 2013
domingo, 8 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
sábado, 30 de noviembre de 2013
DIMARTS VINENT, ELS HEROIS DE 1714
Dimarts, 2 de desembre de 2013
A la Biblioteca Pública Arús
(Pg. St Joan, 26 - Barcelona)
A les 19:15 h.
Una crònica de l’etapa final de la Guerra de Successió, des de juliol de 1713 fins al setembre de 1714, a càrrec de l’autor del recent llibre del mateix títol, una obra que recupera herois poc coneguts i altres patriotes que van fer possible de la resistència catalana. Francesc Serra, especialista en la Guerra de Successió, és autor de “La darrera victòria de l’exèrcit català: la batalla de Talamanca” (2009) i “Catalunya, 1714: un viatge als escenaris de la Guerra de Successió i al temps del Barroc” (2010).La seva propera publicació, ja en tràmit, serà “Cardona, 1714: el darrer baluard de les llibertats catalanes”.
sábado, 23 de noviembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
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